Las corrientes influyentes del Modernismo
El Modernismo no fue un movimiento que reaccionó contra el anterior, ya que no estaba en contra del Romanticismo per se, sino contra la falta de imaginación. Más aún, estaba en contra de la personalidad provinciana, pueblerina, de la cultura hispanoamericana, a la que oponían el cosmopolitismo de las grandes ciudades europeas, en particular de París. Así pues, muchos elemento del Romanticismo, y de otros movimientos literarios anteriores encontrarán eco entre los modernistas, de hecho es difícil encontrar una división entre los últimos románticos y la primera generación modernistas. Modernista era todo el que volvía la espalda a los viejos cánones y a la vulgaridad de la expresión. En lo demás, cada cual podía actuar con plena independencia. Esto hace que se consideren poetas modernistas a autores, estéticamente, tan distante como Martí y Nájera.

El Modernismo es el producto de un sincretismo y eclecticismo como el resultado del entrecruzamiento literario de tendencias foráneas. Tendencias foráneas que tuvieron su germen en la llamada "crisis de fin de siglo".

Hacia 1885 comienza, según los críticos una “crisis universal de las letras y el espíritu” manifestada en todos los campos del saber humano y que representa la expresión del hondo cambio histórico que se produce, coincidiendo con el paso del siglo XIX al XX.

Se extiende un sentimiento de falta de fe en la técnica y en el poder liberador de la ciencia. Los artistas vuelven sus ojos a la Naturaleza y a los ideales románticos, y reivindican la Libertad creadora y el retorno a la intimidad. Los jóvenes escritores expresan en sus obras la angustia vital, la preocupación por la muerte y el paso del tiempo. Esta nueva sensibilidad se manifiesta en un profundo cambio de los valores intelectuales y estéticos.

Cambios de valores intelectuales: Frente al racionalismo positivista y al materialismo de finales del siglo XIX, los intelectuales reivindican el irracionalismo y el idealismo. Cuatro filósofos influyen poderosamente en los artistas de la época: Arthur Schopenhauer1, Sören Kierkegaard2, Friedrich Nietzsche3 y Henri Bergson. Junto a ellos, las doctrinas de Sigmund Freud van a favorecer este cambio de valores. Sus estudios sobre el psicoanálisis demostraron la existencia de una actividad psíquica inconsciente y ampliaron la visión del ser humano. Por influencia del psicoanálisis, la literatura valorará las asociaciones ilógicas como expresiones de vivencias subconscientes.

La tendencia al idealismo se manifiesta en una ola de religiosidad y misticismo que se puso de moda en los últimos años del siglo XIX (interés por la teosofía, la cabala, el ocultismo, la alquimia, el budismo, etcétera).

Por otro lado las teorías evolucionistas de Darwin hacen tambalearse los preceptos religiosos y el hombre se siente perdido, incapaz de adaptarse a los nuevos avances tecnológicos, a las nuevas formas de vida basadas sobre todo en la industrialización y la consiguientes aparición de nuevas clases sociales (despertar de la burguesía y el proletariado) así como nuevos valores que mueven dicha sociedad.

Cambios de valores estéticos: A finales del XIX surgen nuevas técnicas artísticas como son el Impresionismo y el Expresionismo. Pero junto a ellas las manifestaciones artísticas de fin de siglo se caracterizarán por su heterogeneidad. La nueva estética recoge elementos de una serie de movimientos anteriores que serán claves para entenderlos.

La inconstancia y la poca satisfacción que descorazonaban a los hombres del fin de siglo, así como la nimia resolución que brindaba el positivismo, originaron un culto exacerbado a lo que entonces llamaron "esteticismo".

Cada uno de los movimientos literarios conocidos y vivos entonces en Europa (Francia sobretodo) y América contribuyó en algo a forjar el Modernismo, melting pot de toda las ideologías, pues en esa pluralidad se paladeaba a gusto el manjar más preciado: la novedad. 

En el Modernismo encontramos el eco de todas las tendencias literarias que predominaron en Europa en el siglo XIX: el tardo-romanticismo, el parnasianismo, el simbolismo, el realismo, el naturalismo, el impresionismo, etc. Resumiendo, el Modernismo se configuró, principalmente, con elementos propios de: 
  • El tardo-romanticismo aportó al movimiento el espíritu de languidez y hastío, el hábito de lo exótico, lo sobrenatural y lo gótico, la reveldía, el individualismo, el sentimentalismo, la tendencia a la tristeza, el gusto por lo irracional de lo fantástico, los ambientes nocturnos. 
  • El naturalismo, lo socialmente lúgubre, los excesos, la descripción minuciosa, la visión totalizadora, los descarnado de los hechos.
  • El prerrafaelismo, la espiritualidad, la delicadeza, lo etéreo.
  • El parnasianismo, el culto absoluto por la perfección formal, la mitología grecolatina, los países exóticos, la entrevisión de artes puros utópicamente intocados por el aburguesamiento imperante en la sociedad, el lenguaje brillante y rotundo, 
  • El impresionismo, el gusto por las sensaciones, por la impresión de los sentidos.
  • El simbolismo, la obsesión por las analogías y la música verbal, la correspondencia entre las percepciones y la vida espiritual, el gusto por lo oculto y las cosas del más allá y la capacidad que tienen algunas palabras de evocación.
  • El decadentismo, lo erótico, lo perverso, lo malsano, lo artificioso, lo prohibido, lo escandaloso, lo transgresor y lo raro.
Los artistas seguidores del esteticismo, movidos por un profundo sentimiento de soledad, se refugiaron en un arte evasivo y frívolo, en respuesta al “mal de siècle”, la neurosis, auspiciado por diversas escuelas que tendían al preciosismo, al rococó, al artepurismo, a la ilusión, a lo artístico, a lo bizantino, a lo elitista y a lo quintaesenciado, entre las que sobresalieron, a finales de siglo:

Tardo-romanticismoPrerrafaelismo - Esteticismo Parnasianismo 

Simbolismo Decadentismo Impresionismo - Bohemismo