Simbolismo

La crudeza con que los escritores naturalistas pintaban la realidad, aun en sus aspectos más sórdidos, y la impasibilidad con que los parnasianos escribían todas sus composiciones poéticas produjeron una nueva tendencia, el Simbolismo, que defendía la búsqueda de los misterios que rodean al hombre más allá de la realidad, despreciando lo cotidiano, lo aparente, lo anodino y gastado.

Orígenes del simbolismo
Comenzó como escuela literaria en Francia hacia 1885, preludiada por Baudelaire, Mallarmé, Verlaine y Rimbaud y bajo el impulso del último Romanticismo alemán con Novalis. Más tarde, se filtró en las demás manifestaciones artísticas, destacándose en la música el maestro Wagner, quien influiría rotundamente en los poetas entroncados a este movimiento.

El Simbolismo tomó fuerza a partir del año 1886 cuando Jean Moréas publicó, a manera de manifiesto en Le Figaro, un escrito basado en la traducción que se había hecho de La filosofía de lo inconsciente de Hartmann, cuyas ideas influyeron poderosamente a todos los intelectuales.

El Simbolismo tomó forma principalmente en la lírica y fueron muchos los que la cultivaron siguiendo sus rasgos: en FRANCIA, además de los ya nombrados, sobresalieron Tristan Corbière, Jules Laforgue, Rémy de Gourmont, Édouard Dubus, Villiers de L’Isle Adam, Albert Samain, Paul Adam; en INGLATERRA, con el grupo de poetas prerrafaelistas, se empezó a vislumbrar uno que otro aspecto del simbolismo para, finalmente, mostrarse como tal con Swinburne, Yeats, Locker, Aytoun y Hopkins; en ITALIA, Gabriel D’Annunzio fue el más destacado simbolista; en ALEMANIA y AUSTRIA, se vieron imbuidos en la corriente Hofmansthal, Dauthendey, Richard de Schaukal y Rilke; en RUSIA hubo una gran producción de poesía simbolista con Block, Volochin, Biely y Zamiatin; en PORTUGAL descuella el nombre de Eugenio de Castro; en ESTADOS UNIDOS, Edgar Allan Poe se acercó al Simbolismo en su psicodélico afán de descubrir los arcanos de la vida; en ESPAÑA, los rastros del Simbolismo hay que buscarlos en la poesía de Bécquer y Rosalía de Castro. Casi al mismo tiempo de creada la escuela simbolista, ésta se empezó a desintegrar, pues lo artistas y, especialmente los literatos, en vez de mirar todos hacia un ángulo unificador, se distanciaban respondiendo a inquietudes personales. El Simbolismo, para unos, degeneró en el decadentismo; mas se ha visto que, aunque fuese una derivación, el interés intelectualista y el gusto por las nebulosidades nacieron de aquél, que se pueden considerar como la antesala de los posteriores movimientos de vanguardia del siglo XX.

En las artes plásticas, el simbolismo tuvo máximos portaestandartes como fueron, sin duda, los pintores franceses Gustave Moreau, Baudry y Puvis de Chavannes.

Características generales del Simbolismo
1) Al igual que los parnasianos, defendieron la doctrina del ARTE POR EL ARTE, ello como principio de base creativa.

2) El Simbolismo, más que una escuela, fue una manera de creación caracterizada, principalmente, por la sugestión, por el hermetismo, por una manera de penetración en zonas umbrales como los románticos.

3) Por tal motivo, buscaron los misterios, lo que podía haber detrás de los fenómenos paranormales, más allá de la realidad aparente y cotidiana, describiendo cosas vagas, indefinidas y que trascendían la naturaleza sensible; esto para tratar de presentar el mundo de los sueños y el ámbito de la psicología y de lo espiritual.

4) Pusieron en función de lo misterioso un lenguaje artístico cada vez más refinado, elitista, rebuscado, simbólico, metafórico, sugestivo, sinestésico, gráfico, plástico, rítmico y hasta inventado, muy cercano al mundo de la música, transformando el estilo de tal manera que se acercara al obscurísimo gongorismo; todo ello tenía como objeto el permitir establecer una relación entre el microcosmos y el macrocosmos que se revelan recíprocamente.

5) Formalmente, aunque buscaron la musicalidad y el ritmo, se opusieron a la impasibilidad parnasiana dándole nuevamente importancia a los contenidos, practicando y propiciando la libertad métrica y llegando incluso al versolibrismo.

6) La obscuridad simbólica tenía otro componente, los raros y grotescos motivos: deidades crípticas pocas veces aludidas en la literatura y en la creación artística; imágenes alucinadoras que representaban el conflicto entre la morbidez y la salud, la inocencia y el pecado, la dicha y el dolor; toda clase de drogas que permitieran la evasión y dislocación del tiempo y el espacio (opio, hachis); la mujer como elemento de placer hedonista y voluptuosidad; deviaciones y nuevas experiencias placenteras aludiendo al onanismo, sodomía, tribadismo; referencia a monstruos y bestiarios de toda índole (lémures, hipogrifos), así como el gusto por ritos macabros y exóticos y parafernalias místicas; etc.

7) El tono de las obras es cambiante, así puede sentirse ironía, misantropía, jocosidad, agudeza, trivialidad, embeleso, misoginia, etc.

8) Junto con Schopenhauer consideraron el mundo como una representación, una imagen, un símbolo velado, vedado y evanescente a las leyes eternas, el cual debía servir como vía para llegar a otro mundo que hay detrás de ése (otro símbolo).

9) La búsqueda del MYSTERIUM TREMENS llevó a los simbolistas a hacer dos viajes imaginarios en opuesta dirección: el viaje hacia la interioridad (misterio del alma) y el viaje hacia la exterioridad (misterio del cosmos), adoptando la creación poética y artística como estructura de un trayecto o un proceso de iniciación que determinaría la AVENTURA IMAGINARIA.

10) Al igual que los románticos, los simbolistas rescatan el concepto platónico y dionisíaco de considerar al poeta como un ser privilegiado, excepcional, único, iluminado, que ve lo que los demás no ven, un hierofante, un vínculo entre el hombre y lo sagrado; de aquí que consideren sus textos dentro de una categoría hierática, es decir, todo acto estético como una teofanía (concepción platónica del arte).

11) Al carácter hierofánico del texto a que aspiraban los simbolistas trajo como consecuencia un estilo generalmente hermético, críptico, abstruso, refinado, aristocrático, elistista y enemigo de lo popular. 
Estos rasgos promueven un tipo de literatura para las minorías, para los iniciados en los misterios y los secretos sólo inteligibles a los que forman parte de esa cofradía o logia.

12) Dotaron a las palabras de un fuerte valor emotivo y, para ello, buscaron el matiz, la sugerencia.

Representantes del Simbolismo

Francia

  • Abel Hermant (1862 - 1950): Les Mépris; Monsieur Rabosson; Le Cavalier Miserrey
  • Albert Samain (1858 - 1900): Cuentos (Xantis o La vitrina sentimental, Divina Bontemps, Hyalis le petit feune aux yeux bleus, Rovère et Angisèle)
  • Camille Mauclair (Séverin Faust) (1972 - 1945): Le soleil des morts
  • Charles Baudelaire (1821 - 1867): La fanfarlo; Los paraísos artificiales; Cuentos
  • Elémir Bourges (1852 - 1925): Sous la hache; Le Crépuscule des dieux; Les oiseaux s’envolent et les fleurs tombent; L'Enfant qui revient; La Nef
  • Gustave Kahn (1859 – 1936): Le Roi fou
  • Jules Laforgue (1860 - 1887): Las moralidades legendarias; Stéphane Vassiliew
  • Adolphe Retté (1863 - 1930): La seule nuit; La dame passe; Cloches en la nuit
  • Henri de Régnier (1864 - 1936): La caña de jaspe; La Double maîtresse; Les Vacances d’un jeune homme sage; Les Amants singuliers.
  • Jean Moréas (1856 – 1910): Les Demoiselles Goubert
  • Jean Richepin (1849 - 1926): Les morts bizarres; Sophie Monnier; Cisarine' L'Aîné; Grandes amoureuses; La Gibasse; Miarka; Les Braves Gens; Truandailles; La Miseloque; Flamboche.
  • Louis-Marie-JulienViaud, "Pierre Loti" (1850 - 1923): Las desencantadas; Mi hermnao Ives; Aziyadé; Madame Crisantemo; La novela de un niño; El pescador de Islandia; La tercera juventud de la señora Ciruela; Japonerías de otoño; A Marruecos; Peregrino de Angkor; Hacia Ispahán.
  • Marie-Joseph-Robert-Anatole de Montesquiou-Fezensac (1855 - 1921): La petite demoiselle; La trépidation
  • Paul Adam (1862 - 1920): Stephanie; La mesavénture
  • Rémy de Gourmont (1858 - 1915): Sixtina, novela de la vida cerebral; Cartas a la amazona; El fantasma; Historias mágicas; Colores; Un corazón virginal; Merlette; Noches en el Luxemburgo.
  • Stéphane Mallarmé (1842 - 1898): Cuentos indios

Bélgica

  • Albert Mockel (1866 - 1945): Cuentos para los niños de ayer; La llama estéril; La llama inmortal
  • Blance Rousseau (1875 - 1949): Nancy en la ventana; El Rabaga.
  • Georges Rodenbach (1855 - 1898): Brujas la muerta; La vocación; El campanero.
  • Eugène Demolder (1862 - 1919): El jardinero de la Pompadour; Van Drunen; Ernest Verlant; El camino Esmeralda; La leyenda de Yperdamme; A España en auto.

Inglaterra

  • Algernon Charles Swinburne (1837 - 1909): La fille du policeman; Love's cross-currents: A year's letter; Lesbia Brandon; Lucretia Borgia: The Chronicle of Tebaldeo Tebaldei.
  • Arthur William Symons (1865 - 1945):
  • Eric Magnus Andreas Stanislaus von Stenbock, "Conde de Stenbock" (1858 - 1895): Estudios de la muerte; El hijo del alma y otros cuentos; Fausto.
  • George Macdonald (1824 - 1905): Alec Forbes; David Elginbrod; Sir Gibbie.
  • Walter Horatio Pater (1839 - 1894): Mario el epicúreo; Retratos imaginarios.
  • William Butler Yeats (1865 - 1939): John Sherman; Dhoya; The Table of the Law; The Adoration of the Magi; The Secret Rose; Stories of Red Hanrahan; Rosa Alchemica; The Speckled Bird.

Estados Unidos

  • Stuart Fitzrandolph Merrill (1863 - 1915): Pastels in proses

Alemania

  • Elizabeth Langgässer (1899 - 1950): Los argonautas de Branderburgo.

Dinamarca

  • Helge Rode (¿? - ¿?).
  • Johannes Jorgensen (¿? - ¿?).
  • Ludvig Holstein (¿? - ¿?).
  • Sophus Claussen (1865 - 1931).
  • Viggo Stuckenberg (¿? - ¿?).

Suecia

  • Johan August Strindberg (1849 - 1912): The Dance of Death.

Polonia

  • Kazimierz Tetmajer (1865 - 1940): Sobre el Podhale rocoso; Leyenda de los Tatra.

    Rusia
  • Alexei Remizov (1877 - 1957): El infatifable címbalo; El sacrificio.
  • Boris Nicolaievich Bugajev, “Andrei Bieli” (1880 - 1934): La paloma de plata; Petersburg; Yo, Kotik Letaiev; Trilogía de Moscú (El Moscú excéntrico, Moscú bajo sitio, Entre dos Revoluciones).
  • Dmitri Serguéievich Merezhkovski (1866 - 1941): Trilogía Cristo y Anticristo (La muerte de los dioses, La resurrección de los dioses y el Romance de Leonardo Da Vinci, Pedro y Alexis);  El nacimiento de los dioses-Tutankhamen en Creta; Mesías; Trilogía de la salvación (El misterio de los tres: Egipto y Babilonia, El misterio de Occidente: Atlántida y Europa, El Jesús no conocido)
  • Fedor Kuzmich Teternikov, “Fedor Kuzmich Sologub” (1863 - 1927): Sueños angustiosos; El demonio mezquino; La leyenda que se va creando Gotas de sangre, La reina Ortruda y Humo y cineizas);  Más dulce que el veneno; La encantadora de serpientes.
  • Lydia Zinovieva-Annibal (1866-1907): Thirty-Three Freaks; El zoo trágico
  • Oscar Wladislaw de Lubicz Milosz (1877 - 1939): Cuentos y “fabliaux” de la vieja Lituania.
  • Valeri Yakovlevich Briúsov (1873 - 1924): El ángel de fuego; El altar de la Victoria; Júpiter derrumbado
  • Zinaida Hippius (1869 - 1945): La gente nueva; Espejos; El libro tercero de cuentos; La espada bermeja; Negro sobre blanco; Hormigas de luna; Niño del demonio;  Roman-zarévich.

Grecia Moderna

  • Demetrios Tangopoulos (¿? - ¿?): The Living and the Dead.