Carlos Pezoa Véliz
(1879 - 1908)

Carlos Pezoa Véliz nació en Santiago el 21 de julio de 1879. Su poética inscrita en el movimiento posmodernista latinoamericano, que rompe con los modelos parnasianos y simbolistas del modernismo dariano, constituyó una conciencia del lenguaje como fundamento en una nueva mirada sobre el mundo y, en particular, sobre las raíces culturales y psicológicas de lo chileno. Pezoa puede considerarse como un poeta fundacional y fundamental en la historia de la poesía chilena. 

Su obra, publicada en vida, sólo en periódicos y publicaciones no convencionales, fue recogida por Ernesto Montenegro en 1911, recién cuatro años después de su muerte, bajo el acertado título de Alma chilena, nombre de uno de los poemas más logrado y citado de Pezoa Véliz. Posteriormente, en 1927, Armando Donoso publicó un nuevo libro incluyendo nuevos poemas, cuentos y artículos periodísticos con el título Campanas de oro, que posteriormente ampliaría Nicomedes Guzmán en su Antología de Carlos Pezoa Véliz. 

Poeta representativo de la raíz y la voz del pueblo chileno, constituyen sus temáticas la vida del campo y de la ciudad, el campesino pobre, los relegados y marginales, los humillados y caídos; mediante un lenguaje coloquial e irónico, y no pocas veces atravesado de melancolía y dolor. Su obra constituye una poesía de rebeldía, denuncia, ironía, parodia y también de un lirismo sencillo pero profundo, en el que algunos críticos han visto un antecedente de Nicanor Parra. 

A fines del siglo XIX, comenzó a publicar poemas y crónicas en «El búcaro santiaguino», labor que alternaba con el desempeño como auxiliar de la escuela San Fidel, de la que finalmente fue expulsado por su intensa vida bohemia. 

Sus principales influjos literarios fueron Gutiérrez de Nájera, Gustavo Adolfo Bécquer y Edgar Allan Poe, Rubén Darío y el gusto modernista por lo "raro" que imperaba en la época; pero también hay en su obra una vertiente social que podría venir de lecturas de Gorki y Tolstoi.
 
Posteriormente, entrado el siglo XX, se desempeñó como periodista en los diarios «El Chileno», »La comedia humana» y «La voz del pueblo», medios que le sirvieron para conocer, en calidad de reportero, la vida y costumbres de las oficinas salitreras del norte, del que quedó como vívido documento su cuento "El taita de la oficina". 

Estas publicaciones regulares en la prensa le fueron dando cierta presencia en la opinión pública nacional, así como su destacada participación en el Ateneo de Santiago. Más tarde, fue designado Secretario Municipal de Viña del Mar, ciudad que junto a Valparaíso jugó un papel fundamental en su vida cultural y personal. Continuó publicando poemas, viñetas y relatos en las revistas capitalinas «La lira chilena», «Pluma y lápiz» y «Luz y sombra», entre otras. De su poesía reunida en antologías póstumas, destacan los poemas "El perro vagabundo", "Nada", "El pintor pereza" y "El organillo", entre otros.

Relatos

De Poesías y prosas completas

La sonata escandinava

Marusiña

Aquella tardecita helada

Salmo de otoño

El niño diablo

El «taíta» de las oficinas

Semana Santa


Ensayos - Artículos - Crónicas

De Poesías y prosas completas

Pensamientos

El candor de los pobres

Impresiones de Viña del Mar

De Bellavista al Puerto

Carta de Viña del Mar

Memorias de un poeta

Fragmentos de vida militar

De Chuquicamaca a Calama

Egoísmo criollo

Los tácticos

Oraciones para la amada