Ciro Bernal Ceballos
(1873-1938)

Nació en Tacubaya, Distrito Federal en el año de 1873. Desde muy joven se inició en el cultivo de las Letras, habiéndose iniciado como los jóvenes de su tiempo en el Periodismo. Se distinguió porque su pluma fue de combate, que aunado a sus profundos conocimientos, coadyuvó en sus escritos para el planteamiento de problemas sociales, las que dotadas de un gran valor civil, sirvieron para estudiar a Fondo la administración porfirista y criticarla con conocimiento de causa.

 

Escribió en diversos periódicos de oposición y fue fundador entre otros de "Aurora y Ocaso", "La Oreja de Picaluga", "Claro Obscuro", "Croquis y Sepias", "La Tirana y fundamentalmente el periódico "El Intransigente".

 

Ceballos formó parte de la Generación Literaria que surgió en torno de la "Revista Moderna", donde escribieron Nervo, Urbina, Tablada, Valenzuela, Jesús Urueta y otros. Fue Diputado Constituyente por el XI Distrito Electoral. Murió en Tacubaya, el 13 de agosto de 1938.

 
Otro exagerado de la generación porfirista, escribió un perfil de Couto en un libro de semblanzas que se acercan mucho al ensayo, En Turanía; con el pretexto de Couto, el retrato fue un verdadero manifiesto literario.
 
Nadie hasta entonces se había rebelado contra el poder del Maestro Altamirano. Y a cambio del nacionalismo vinieron la defensa del decadentismo, la exaltación del bohemio, la afirmación del spleen. Ceballos pasó seis meses en la cárcel de Belem, ahí terminó En Turanía: entonces, se dio la libertad de atacar libremente al porfirismo, a los “poderes gubernativos en que privan los soldadones, los ambiciosos advenedizos y los cómitres de la política de especulación fiduciaria que debido a su estultez supina han obstruccionado el desarrollo entero del país en tan noble sentido…[el arte]”.

La historia de esta voluntad radical se inicia en 1896, cuando Ceballos publicó un libro de cuentos,Claro-oscuro, que reúne diez relatos que vienen directamente de piezas francesas de las que tomó el tono y las atmósferas. Sus modelos fueron las Canciones de Bilitis de Pierre Louÿs, la mujer que se ofrece al amor —“Una mujer se envuelve en blanco lino”—; a Paul Joha le tomó la palabra de un texto, Souvenance; a Raoul Ginestes, le pidió prestada la parábola de la comodidad y el tedio de un poema, “Los gatos viejos”. Con estos materiales dejó en esa colección narraciones perdurables, imágenes del aburrimiento, la juventud y el amor desdichado como en “Desencanto”, “La coqueta”, “El delito”, “Noctívaga” o “La duda”.

En 1898, Ceballos publicó otro volumen de relatos, Croquis y sepias. En la entrada de ese libro definió su corazón y el de todos sus compañeros de redacción y spleen. Escribió esto: “Barbey d’Aurevilly, el turanio aristócrata se conformaba con treinta y seis lectores de voluntad; Pascal, daba por buenas sus especulaciones a trueque de dos leyentes, yo, que no soy ni aristócrata ni sabio, pido lo que en mi caso puedo pedir: un ocioso que me lea”. La profecía se cumplió con el tiempo. En Croquis y sepias, Ceballos dejó los relatos más débiles y más logrados. Si “El caso de Pedro” y “Un crimen raro” repiten obsesivamente el tema del placer del asesinato premeditado, “Amor insulso” y “Dos pasiones trágicas” son dos cuentos de amor imposible bien resueltos y mejor escritos. “La muerta”, uno de los 15 relatos del libro es la mejor narración y el relato más radical de la época. La profanación de una tumba, un robo, la insinuación necrofílica y, al final, un asesinato, montaron la escenografía de este magnífico cuento de Ceballos.

Después de publicar las semblanzas de En Turanía y de temporada en el infierno de la cárcel de Belem, Ceballos publicó en 1903 otro libro de cuentos, Un adulterio.
Un adulterio reúne 35 cuentos de diversos temas, estilos y extensiones. Éste es realmente el libro con el que hoy se recuerda a Ciro B.Ceballos. Es el más radical y excesivo de sus libros de cuentos. En él desarrolló el otro gran tema de estos cuentistas, la sexualidad como única realización amorosa. Fue también el libro peor escrito y el más desesperado; sin estilo, redactado a veces con algo parecido a la escritura automática, un lenguaje rebuscado, pletórico de arcaísmos barrocos y neologismos cosmopolitas, con un toque individualista en los prefijos y en los sufijos que es también rebelde al casticismo del castellano. Empleó también vocablos que remitían a entidades y realidades sórdidas y crudas de la cotidianidad de su época. Después de este libro, Ceballos no regresó a la creación literaria, sino que se dedicó exclusivamente a la política.

Novelas

Monografía


Relatos

Claro-obscuro

Un desencanto

La coqueta

El delito

Juan

Noctívaga

De viaje

Confesión

El ratero

La duda

Muscadín

 

Croquis y sepias

El caso de Pedro

Un crimen raro

El rey de las gemas

Amor insulso

Monografía

El viejo error

Escrutinio

Dos cartas

La muerta

Dos pasiones trágicas

La obra maestra

La crisis

Diario de un simple

Conflicto grave

Instantánea

 

Un adulterio

Un adulterio

Los tímidos

La última pena

Homo duplex

Un pesimista

El pecado viejo

 

Ensayos - Artículos - Crónicas

En Turania

Aurora y ocaso

Panorama mexicano