Fabio Fiallo
(1862 - 1942)

Nació en Santo Domingo el 3 de febrero de 1866. Cursó sus estudios primarios y secundarios en Santo Domingo e ingresó al Instituto Profesional a estudiar la carrera de Derecho, pero su amor a la poesía, a la política y a la patria lo hicieron abandonar su proyecto de hacerse abogado. 

Desempeñó varios cargos públicos, entre ellos: Procurador Fiscal del Tribunal de Primera Instancia de Santo Domingo, Subsecretario de Interior y Policía (1903), Comsionado Especial del Gobierno en Azua, Samaná y Barahona (1904), Cónsul en La Habana (1905), en New York (1905) y en Hamburgo (1910), Gobernador de Santo Domingo (1913) y Miembro de la Comisión de Pensiones (1932). 

Desarrolló una intensa labor periodística. Fundó los periódicos "El Hogar" (1894), "La Bandera Libre" (1899), "La Campaña" (1905) y "Las Noticias" (1920) y colaboró con el "Listín Diario" y "El Lápiz". 

Fiallo - "el poeta del amor" - no fue un poeta fecundo pero sí muy popular. Supo explotar felizmente la mentalidad típicamente romántica de sus admiradores, y captar y condensar los sentimientos en unas cuantas palabras. Los lances amorosos, la delicada atmósfera reproducida en sus poemitas, a la manera de Gustavo Adolfo Bécquer, fueron suficientes para cautivar a toda una generación. 

Aunque escribió poesía patriótica y cuentos, siempre será conocido como el poeta que halaga a Eros sobre todo; "...un poeta de salón, capaz de ditirambos y de cortesanías, pero no un poeta nacido, como los dos altos líricos a quienes manifiestamente recuerda (Bécquer y Heine), para convertir el amor en la cifra de todos los sentimientos que se agitan en el reino de las almas."

La vida política de Fabio Fiallo fue casi la negación de su obra literaria. Fue perseguido y estuvo en prisión por defender la nacionalidad dominicana frente a las fuerzas de intervención durante la Primera Ocupación Norteamericana. 

Murió en La Habana, Cuba, el 28 de agosto de 1942 y sepultado en Santiago de Cuba. En 1977, por orden del Gobierno Dominicano, sus restos fueron trasladados a Santo Domingo.
 
Entres sus obras están: Primavera Sentimental (1902); Cantaba el Ruiseñor (1910); Canciones de la tarde (1920); La canción de una vida (1926); Canto a la Bandera (1925); El Balcón de Psiquis (1935); Sus mejores versos (1938); Cuentos frágiles (1908); La Cita (1924); Las manzanas de Mefisto (1934); Poemas de la niña que está en el cielo (1935).