José Francisco Fálquez Ampuero
(1877 - 1947)

Poeta y abogado ecuatoriano, nacido en Guayaquil el 17 de abril de 1877 y muerto en la misma ciudad el 23 de marzo de 1947, era hijo del Sr. Francisco Falquez Velásquez y de la Sra. Rosamira Ampuero Lara.

Todos sus estudios los realizó en su ciudad natal: La primaria en la escuela de la Sociedad Filantrópica del Guayas, la secundaria en el Colegio San Vicente del Guayas, donde en 1895 se graduó de Bachiller; y finalmente ingresó a la Universidad de Guayaquil, donde en 1903 obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia.

Desde temprana edad empezó a expresar sus primeras manifestaciones literarias, fue así como, en 1894, junto a varios compañeros de aula fundó la «Sociedad Amante de la Ciencia», que empezó a editar un pequeño semanario titulado «El Pensamiento», que sólo pudo ser publicado hasta su cuarto número debido a la situación política que agitaba en esa época a todo el país, cuando a raíz del escándalo de la «Venta de la Bandera», todos los partidos políticos se dedicaron a combatir al gobierno del Dr. Luis Cordero.

 

Se desempeñó como secretario particular de Eloy Alfaro y se dio al ejercicio de su profesión en su ciudad natal como abogado de la Corte Suprema de Justicia y como agente Fiscal Primero y Ministro Fiscal.

Con motivo de celebrarse el primer centenario de la Revolución del 9 de Octubre de 1820 escribió su “Himno gigante”, que fue recibido con el aplauso de los círculos literarios no sólo de Guayaquil, sino de todo el Ecuador.

Dos años más tarde participó en los movimientos que culminaron con la sangrienta Revolución del 15 de Noviembre de 1922, motivo por el cual el gobierno del Dr. José Luis Tamayo ordenó su destierro a Lima (Perú), donde permaneció hasta 1923 en que pudo volver a Guayaquil. Intervino entonces en la Fiesta de la Lira de Cuenca, donde obtuvo la «Violeta de Oro».

El 20 de julio de 1930, un Comité Especial organizado por el diario La Prensa, y presidido por don Luis Vernaza, le tributó un solemne y merecido homenaje, y en brillante y apoteósico acto que tuvo lugar en el antiguo teatro Olmedo de Guayaquil, la Srta. Mercedes Wagner, Reina de los Universitarios, colocó en las sienes del «Altísimo Poeta» una «Corona de Laureles de Oro».

 

Brilló no sólo en el campo de las letras, pues también lo hizo sirviendo a la patria desde diferentes cargos públicos: Fue Gobernador de la provincia de León (hoy Cotopaxi); Subsecretario de Relaciones Exteriores, en 1908, y Cónsul del Ecuador en Amberes, Bélgica (ello le dio oportunidad de entrar en contacto con los mayores literatos franceses de la época, cosa que luego aprovechó para realizar excelentes traducciones del francés), en 1909, durante el segundo gobierno del Gral. Eloy Alfaro; Secretario del Tribunal de Cuentas, en 1925; Miembro de Número del Centro de Estudios Literarios de la Universidad de Guayaquil, en 1935; Ministro Fiscal de la Corte Superior de Justicia de Guayaquil, en 1944; etc. Murió en Guayaquil, a los 70 años de edad, el 23 de marzo de 1947.

 

En los últimos 15 años de su vida disminuyó su producción poética, ocupado como estaba en el ejercicio de la jurisprudencia. Además, se notaba ya el influjo del postmodernismo, con el cual Fálquez -parnasiano y perfeccionista en sus versos- no congeniaba. Su poesía es perfecta en la forma, llena de color y de luz, pero con poca palpitación interna. De sus versos se ha dicho que son "perfectos estéticamente, pero carentes de corazón".

 

Prolífico escritor y gran trabajador de la cultura, fue considerado en la década de 1920 como el máximo poeta de Guayaquil. Su rica y extensa producción literaria abarca el relato, el verso y el periodismo, y publicó varias obras entre las que se destacan: su mejor obra, Los Gobelinos (1919), colección de sonetos pulidos y técnicamente perfectos; Sola (1904), monólogo para teatro; Amor y sacrificio (1904), esbozo de comedia; Lujo de pobres (1908), Los humildes (1909), Rondeles indígenas y Mármoles lavados (1913) poemas originales y traducciones francesas, sobre todo de Heredia; Sintiendo la batalla (1916), libro de relatos bélicos sobre la Primera Guerra Mundial; Otoñada (1919), El poema de la sangre (1919), Himno Gigante (1920, poema en honor de la Independencia con ocasión del primer centenario de la misma); Telas áureas (1925), relatos de recuerdos y narraciones en prosa; Cajas de Cromos (1928), Hojas de Acanto (1929) y Jaramijó (1935), poemas.

Relatos
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