José Juan Tablada
(1871 - 1945)

El cronista, periodista, promotor y coleccionista de arte, viajero, memorialista, librero, artista plástico, pero sobre todo el poeta José Juan Tablada nació en la ciudad de México en 1871. Tras estudiar en el Colegio Militar, decide, animado por su amigo, el pintor Julio Ruelas, estudiar artes plásticas, aunque su vocación siempre estuvo en la literatura. Comenzó como periodista en El Universal de Reyes Spíndola, donde publicaba crónicas dominicales a las que llamó “Rostros y máscaras”; dichas crónicas eran estampas de la vida mexicana de entonces. Aprovechó el espacio para difundir algunos de sus poemas. Así el periodismo era su forma de ganarse la vida y la poesía su principal pasión. 
 
De acuerdo con Antonio Saborit, “en la primera etapa de Tablada concurren el literato con marcadas inclinaciones poéticas, el periodista que colabora en diversas publicaciones en la última década del siglo XIX, el bohemio que celebra con sus amigos en bares, cantinas y burdeles su juventud artística y que prueba los falsos placeres de algunas drogas, el personaje interesado en la vida política del país y el hombre culto, leído y enterado del acontecer artístico e intelectual en el mundo”. Uno de sus primeros maestros, Manuel Gutiérrez Nájera, publicó sus poemas en la Revista Azul, desde entonces fue reconocido como uno de los mejores poetas del siglo que terminaba y, por supuesto, del que nacía.
 
A lo largo de medio siglo escribió más de diez mil artículos, muchos firmados con alrededor de doce seudónimos. Junto a Fernando Couto, en 1898, fundó la Revista Moderna, donde además de publicar su obra mostró sus cualidades de traductor. Realizó un viaje a Japón, el arte de aquél lugar inspiró algunos de sus mejores poemas.

Cuando estalló la Revolución, en 1910, José Juan Tablada se opuso al movimiento; escribió en contra de Francisco Madero y a favor de Victoriano Huerta. En 1914 partió al exilio hacia Nueva York y, cuatro años más tarde, volvió a México por invitación de Venustiano Carranza, quien lo inició en la carrera diplomática. Volvió a Nueva York donde promovió intensamente a los artistas plásticos y la cultura mexicana. Antonio Saborit comenta: “Me gusta imaginarlo a partir del personaje que construyó en Nueva York; ese periodo marca su segunda etapa y la más activa de su vida literaria. Sin esta estancia en el extranjero que se prolongó durante varios años, el joven Tablada no hubiera adquirido la densidad y las dimensiones que alcanzó”.

Como narrador además de conocerse una novela de su autoría, La resurrección de los ídolos, se sabe de otra, La nao de China, cuyo original fue destruido en el saqueo de su casa en Coyoacán por las fuerzas zapatistas. Su narrativa breve se reduce fundamentalmente a fragmentos de novelas inacabadas, meras descripciones o pequeños relatos en donde lo mismo recrea ambientes lóbregos y personajes abúlicos que el misticismo de alguna leyenda oriental. Enrtre sus características, Urbina advirtió: "Tablada es un espléndido colorista, y así en sus miniaturas como en sus lienzos decorativos, tiene toques de luz y matices de un vigor extraordinario." Excepcional protagonista e intérprete de la bohemia nacional, incluyó en la primera etapa de su prosa narrativa los rasgos más característicos de la escuela decadentista; el alcohol, las drogas, la muerte, las enfermedades y el tedio son algunos de los ingredientes más destacados en la configuración degradada de sus peronajes; retratos y bocetos conformados por meras trasposiciones baudelaireanas de fuertes tonos simbolistas y decadentistas. ejercicios de estilo donde aúna acertadas descripciones con fórmulas comunes para expresar el desencanto y el escepticismo finisecular. 

 

Cronista de su generación y de su época, dejó testimonio de su vida en sus memorias, publicadas en El Universal, las que posteriormente fueron editadas con el título de La feria de la vida y Las sombras largas. Antonio Saborit concluye: “Es un mundo, éste de las letras de finales del siglo XIX y principios del XX, que es caracterizado, sobre todo, por cierta vocación del “arte por el arte”; es decir, los escritores dejaron de creer en el arte ligado a la construcción de la nación y comenzaron a escribir para sí mismos”. José Juan Tablada murió en Nueva York en 1945.

Novelas

La resurrección de los ídolos La noche mexicana

El teósofo y Lu-Kai (inconclusa)

La nao de la China (perdida)

La embrujada (proyecto)


Relatos

En otro mundo

De ultratumba

¡Manitou!

 

Ensayos - Artículos - Crónicas

Rostros y máscaras

Hiroshigué, el pintor de la nieve y de la lluvia, de la noche y de la luna

Tiros al blanco

Los días y las noches de París

En el país del sol

La feria de la vida

Las sombras largas

Breviario erótico