Manuel Beingolea
(1875 - 1963)

Fue un 
escritor y periodista peruano. Trabajó también como funcionario público. Su obra literaria, que se desenvolvió dentro de la corriente modernista, se limitó a la narrativa (cuentos y una novela). Junto con otros representantes de su generación como Clemente Palma y Ventura García Calderón (fines delsiglo XIX y comienzos del siglo XX), aportó a la literatura peruana la configuración del cuento bajo normas modernas, género en el que destacarían después Abraham Valdelomar y Enrique López Albujar. Su obra cuentística, desperdigada en periódicos y revistas, fue parcial y tardíamente recopilada en 1933 en la colección titulada Cuentos pretéritos.

Sus padres fueron el general Manuel Beingolea y doña Dolores Balarezo. Cursó sus estudios escolares en el Colegio Porvenir de la Juventud y luego en el colegio dirigido por Pedro A. Labarthe. En 1894 ingresó a la Escuela Naval instalada a bordo del pontón Perú(antiguo vapor), pero ganado por las letras, en 1896 pasó al Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe, que entonces dirigía Sebastián Lorente y Benel, hijo del célebre maestro homónimo.

Su inicio en el mundo literario se sitúa en 1897, cuando empezó a colaborar en "La Neblina". Pero tuvo que dejar los estudios a raíz del fallecimiento de su padre, viéndose obligado a ganarse la subsistencia. Consiguió trabajo como amanuense en la Mayoría del Regimiento de Artillería del cuartel de Santa Catalina. Se desempeñó también como profesor de Gramática Castellana, Geografía, Historia del Perú y Francés en el Liceo Internacional fundado por Germán Leguía y Martínez (1901).

Tuvo también su etapa de aventurero, viajando por Chile y la Argentina. Estuvo un tiempo en Villa Mercedes (provincia argentina de San Luis), donde residía José Arnaldo Márquez, otro literato peruano errante y excéntrico. Pasó luego a Buenos Aires, donde laboró como empleado público y periodista.

De vuelta al Perú, colaboró activamente en diversas revistas como "Balnearios", "Variedades", "Mundial", "Mundo Limeño", "Lulú", "Actualidades", "Turismo", "Excelsior", "Panoramas", así como en periódicos como "El Tiempo" y "El Comercio". En el "El Tiempo" tuvo dos columnas sobre temas de actualidad local, tituladas Psicología callejera y Mercaderes y espaderos, teñidas de costumbrismo y humorismo.

Trabajó también como empleado público: fue secretario de la prefectura de Tacna, que se hallaba entonces establecida en Locumba, por estar Tacna en poder de los chilenos (1908); profesor en el Colegio Nacional de Tarapoto (1910); secretario del Concejo Distrital de San José de Surco (1910-1930); y Jefe de la Biblioteca de la Cámara de Senadores (1930-1946).

En 1947 se le rindió homenaje en la Asociación de Escritores y Artistas de Lima con motivo de su cincuentenario como hombre de letras.

Beingolea destacó sobre todo en el género cuentístico, apegado entonces a la prosa modernista, pero adaptándola a los temas nacionales. Es considerado el iniciador del cuento moderno peruano, junto con Clemente Palma y Ventura García Calderón.

«Beingolea es uno de los cuentistas más originales del Perú, y pudo ser un gran novelista, a juzgar por el tono de "Bajo las lilas". No cultiva como Clemente Palma el tema exótico, sino que busca lo inconfundible en lo cotidiano, hazaña quizás mayor. Una de sus mejores cuentos es el titulado "Levitación". Se trata de un bizcochero criollo, de esos que pregonaban "Pan de Guatemala", con una tabla de bizcochos sobre la cabeza y una especie de caballete plegadizo bajo el brazo. Aquel bizcochero era beato, devoto de una imagen sagrada ante quien acudía a rezar todas las mañanas, antes de comenzar sus labores. En la medida que repetía sus visitas a la iglesia, el rudo bizcochero sentía que le sobrevenía algo así como un éxtasis y se elevaba del suelo. Una vez la sensación fue más violenta que otras, y principió a elevarse, a elevarse hasta que su cabeza chocó contra la bóveda del templo, a cuyo contacto instintivamente, recordando el peso de la tabla de bizcochos sobre la testa, alzó la mano, la ahuecó en torno de los labios, interrumpiendo el deliquio, lanzó su sonoro y ritual "¡Pan de Guatemala!"… Pocos han poseído su sentido humorístico sin amarguras, simple y plenamente humorístico, por encima de las contingencias cotidianas»

Novelas

Bajo las lilas

La hija del ex-ministro

Juan Magaña

Honorio Bálsamo

Pan de Guatemala


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