Rubén M. Campos
(1876 - 1945)

Rubén M. Campos. diplomático, profesor de literatura y, finalmente, de arqueología, es un autor que prácticamente ha sido algo olvidado aun en su propio país, a pesar de haber dejado una producción literaria abundante y valiosa como poeta, cronista, cuentista y novelista. Campos, nacido en 1871, pertenece con pleno derecho a la bohemia modernista y al grupo de la prestigiosa "Revista Moderna", que, como se recordará, se convierte en el máximo órgano del modernismo en México. Campos forma parte de una generación que encarna el gusto del modernismo por los tópicos decadentes inmersos en atmósferas de locura, muerte y degeneración.

 

Publicó en 1900 su libro de poemas La flauta de pan pero dejó muchas otras dispersas en la "Revista Moderna" y en numerosas otras publicaciones de la época, es de filiación netamente modernista tanto por sus temas como por su estilo. En ella se refleja el gusto marcado de Campos por lo helénico, que se transparenta en sus visiones bucólicas, paganas y panteístas. Aunque su mundo poético se ve a menudo poblado de ninfas, centauros y sátios, hay que señalar que en otras ocasiones se nota un fuerte mexicanismo y en particular en una gran admiración por lo prehispánico. Campos comparte con sus compañeros de generación el mismo ideal parnasiano de la perfección formal e incorpora en sus poemas el exotismo, el impresionismo y una aguda sensualidad. En suma, su poesía, rigurosa e inspirada, sigue fiel a las doctrinas estéticas de aquel entonces.

 

Mucho más extensa es su obra en prosa literaria aunque sólo logró publicar en forma de libro un tomo de crónicas de viaje Las alas nómadas (1922), un libro de cuentos Cuentos mexicanos (1897) y dos novelas: Claudio Oronoz (1906) y Aztlán, tierra de las garzas (1935). Para conocer toda la fecunda producción cronística y cuentística no hay otro remedio que consultar las colecciones de periódicos y revistas donde colaboró asiduamente Campos.

 

Con respecto a sus cuentos cabe tan solo apuntar de paso que siguen dos tendencias: una de índole realista-regional y luego otra más bien inspirada en el naturalismo y del decadentismo francés. Sus cuentos suelen carazterizarse pro un estilo adornado, plástico, de corte barroco. Adaptó el temperamento modernista a temas y situaciones mexicanas; en “Los dos compadres”, la historia de la disputa por una mujer, hay una atmósfera rural y una prosa que supo combinar con el exceso. Otros de sus relatos son: “El rey de copas", un peluquero degüella a un cliente mientras lo rasura porque se entera de que ha prostituido a su hija;  “El supremo don“, un hombre es liberado después de años de prisión por haber matado a su esposa y a su hijo; “Flor y fruto”, una mujer cede a la seducción, tiene un hijo y luego el miserable que la abandonó se arrepiente y se casa con ella; “Un noctámbulo”, la decepción arrastra a un hombre al alcoholismo; “Fuensanta”, el prometido de Fuensanta se enamora de su madre, ella corre desesperada al bosque, donde los lobos la devoran; “Un cobarde”, la tragedia del exceso espanta a un hombre hundido en el vicio, que entones decide casarse con una mujer humilde que siempre estuvo enamorada de él; “Rosamunda”, una hermosísima mujer ha despreciado siempre a los hombres, finalmente decide casarse con el que no la quiere.

 

Rubén M. Campos escribió una interesante novela, Claudio Oronoz, que, en el momento de su edición, mereció el siguiente comentario de J. J. Tablada: "Marca este libro una etapa triunfante en la evolución de su autor; el preciosismo de su primer estilo se ha transformado, y el similar antiguo es hoy metal de alta ley. La experiencia le ha dado al poeta una escéptica yy dolorosa visión de la vida, y nadie, ¡ay!, podría tachar de pesimista su sincera amargura. Pero un agreste panteísmo, lleno de fragancias y de frescuras, una robusta sensualidad barre con su gran soplo lírico la ceniza ue a trechos se amontona. Puede la vida ser desoladora, pero es bella su apariencia. Con todos sus sentidos absorbe el autor esa belleza; con esas impresiones nutre las estrofas de su himnario y, si al fin de su libro, hay una tumba, se llega a ella entre pampas y bellezas, por floridos caminos, entre las suprema belleza de los gestos de la mujer..."

 

Sus últimos libros están dedicados al arte musical, literario y plástico de los aztecas.

Novelas

Claudio Oronoz

Aztlán, tierra de las garzas


Relatos

Cuentos mexicanos

El abrazo de año nuevo

El dictado del muerto

Los dos compadres

El cascabel al gato

El alcohol

Una noche horrenda

Los humildes

El rey de copas

El supremo don

Flor y fruto

El noctámbulo

Fuensanta

Un cobarde

Rosamunda

El entierro de la sardina

El diablillo roedor

Un egoísta

 

Ensayos - Artículos - Crónicas

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