Alvaro de la Iglesia y Santos
(1859 - 1940)

 Llegó a Cuba de Galicia en 1874 a muy temprana edad y se estableció en Matanzas en donde se afinco y, tras su independencia, adquirio la nacionalidad cubana.
 
El joven inmigrante era pequeño, nervioso, vivaz e inteligente. Los padres estimularon su preparación académica. Estudió leyes pero no se graduó de abogado. Adquirió una amplia cultura histórica y literaria a golpe de lecturas, talento y tesón. Se casó en Matanzas con una joven criolla que daría numerosa prole.
 
Encerró su destino en la isla caribeña que le acogió como un hijo. Todo lo cubano le fue muy pronto familiar. Transitó de una inicialmente conservadora al autonomismo. Fue católico y liberal, literato y periodista. Su convivencia en Cuba no le implicó una ruptura con el suelo nata: tocaba la gaita, evocaba la melancólica muñeira; asistía al Centro Gallego de La Habana y estuvo en contacto con escritores como Rosalía de Castro, Curros Enríquez y Pondal; escribió una novela regional en el dialecto patrio, que tituló Pequecherra; colaboró con publicaciones galaicas de La Habana y perteneció a la Real Academia Gallega.
 
Inclinado desde su juventud al cultivo de la literatura, en Matanzas publicó sus primeros trabajos en el semanario "El Álbum" (1887), que dirigía Nicolás Heredia. Se trasladó después a La Habana y se dedicó al periodismo donde se dio a conocer como escritor merced a los escritos que fue publicando en diferentes rotativos y revistas como: "La Familia Cristiana" (1891), de la fue director, "La Región" (Matanzas, 1892), de la que fue fundador, "La Época" de la que fue jefe de redacción de y "La Discusión" y "El Mundo" de las que fue redactor y colaboró además en "El Fígaro" (1900-1913), "Chic" y "Heraldo de Cuba". 
 
Adquirió considerable prestigio literario y a mediados de la última década del siglo XX consolidó su reputación al publicar la novela Adoración (1894), considerada unanimemente por la critica especializada como su obra maestra. Se trata de una narracion extensa que compendia en si todas las caracteristicas formales y tematicas, asi como los contenidos ideologicos, del romanticismo difundido por el area cultural del Caribe. Al margen de esta novela, Pedro Madruga gozo de gran celebridad por los relatos breves que publico en la prensa cubana de finales del siglo XIX y comienzos de la siguiente centuria. Con todo, el genero que le granjeo mayor notoriedad fue el cuadro costumbrista, en el que hizo gala de una prosa agil y vibrante que describia a la perfeccion los ambientes, las formas de vida y los tipos humanos mas representativos de la isla. 
 
Los mejores escritos costumbristas de Alvaro de Iglesia Santos quedaron recogidos entre las paginas de Pepe Antonio (1903), Tradiciones cubanas (1911), Cuadros viejos (1915) y Cosas de antaño (1916). (La Coruña, 1859-La Habana, 1940)
 
Fue miembro de la Academia de la Historia de Cuba y de la Real Academia Gallega. Aunque su autentico nombre era el de Alvaro de Iglesia Santos, firmó gran parte de su obra de creacion -sobre todo, sus numerosos relatos- con el pseudónimo literario de Pedro Madruga, Eligio Aldao y Varela, Artemio, A. L. Baró, Vetusto.

Novelas

Pequecherra
Adoración 
La alondra (El secreto de Estrovo)

Manuel García, rey de los campos de Cuba
Amalia Batista o El último danzón
Una boda sangrienta o El fantasma de San Lázaro
De Navidad. Historia de un billete premiado
La bruja de Atarés o Los bandidos de La Habana
Una vocación

Pepe Antonio


Relatos

Tradiciones cubanas, relatos y retratos históricos

Cuadros viejos

Cosas de antaño

 

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