Carlos Reyles
(1868 - 1938)

Son pocos los casos en que la mejor novela de un novelista sea la propia vida del novelista. Este es el caso de Carlos Reyles (30 de octubre de 1868 - 24 de julio de 1938). Fue la suya una vida plena de dichas e infortunios, triunfos brillantes y crueles fracasos, increíble riqueza material y último, sórdido desposeimiento. El latifundio que heredó de su padre tenía alrededor de ciento treinta mil cuadras de campo. A su muerte, Reyles ocupaba un ínfimo departamento en el Palacio Díaz. Lo habla perdido todo.

Narrador y ensayista perteneció a diversos movimientos estéticos, desde el realismo al modernismo pasando por el naturalismo. Procedía de una tradicional familia de hacendados. En 1915 fundó la Federación Rural, de influencia conservadora en la vida económica y política de su país. En 1894 publicó la novela Beba, de acentuado realismo en la descripción de escenarios y caracteres. 

Hacia 1897 realizó un viaje a París y en sus libros llamados Academias, compuestos tan solo por Primitivo (1896), El extraño (1897) y Sueño de rapiña (1898), reflejaron toda la sensibilidad estética decadentista del modernismo hispanoamericano. Por otra parte, en su novela naturalista La raza de Caín (1900), se advierte la influencia de Emile Zola. A ésta le seguirán El terruño (1916), donde describe la vida del campo uruguayo; El embrujo de Sevilla (1922), poema en prosa sobre la ciudad de Andalucía que se convertiría en un clásico y El gaucho florido (1932), su obra maestra, compuesta por una serie de episodios de la vida de la pampa. 

Pasó una larga temporada en Francia, Inglaterra y España, y volvió a Sevilla en 1929, con carácter de enviado especial en la Exposición. Ya en situación económica difícil, se incorporó en Montevideo al cuadro de profesores de la Universidad (1932) y dirigió la radiodifusión en el país (1936).
 
Influyó en él poderosamente la personalidad de su ilustre compatriota José Enrique Rodó. A este respecto, afirma Valbuena Briones en su Literatura Hispanoamericana: "Hizo una división entre la novela tradicional de signo exterior y el estilo introspectivo que en lengua castellana se comenzaba, según él, entonces". Esta declaración fue elogiada por José Enrique Rodó, que escribió a propósito el artículo La novela nueva.

Pese a ser un hombre de fuerte carácter, que le rendía culto a la fuerza como virtud, tanto en su narrativa como en sus ensayos, en sus diarios de fines de la década del '20 y principios del '30 se muestra avergonzado por una debilidad: no lograba dejar de fumar, como le habían indicado sus médicos.

En sus diarios revela también su obsesión por estar al día en sus lecturas, por ser un escritor siempre actual. Esa ansiedad repercutió negativamente en sus últimas producciones narrativas, sobre todo en A batallas de amor... campo de pluma, de publicación póstuma, así como también sus intentos teatrales, muy influidos por Pirandello.

Entre sus libros de ensayos, de fuerte influjo nietzscheano, destacan El ideal nuevo (1903), La muerte del cisne (1910) y Diálogos olímpicos (1918-1919). En 1970 se publicó póstumamente Diario, que cubre los años de su vida entre 1929 y 1933.

Novelas

Por la vida

Beba

Academias

- Primitivo

- El sueño de rapiña

- El extraño

La raza de Caín

El terruño

El embrujo de Sevilla

El gaucho florido

A batallas de amor... campos de pluma

 

Artículos - Ensayos - Crónicas

El idea nuevo

La muerte del cisne

Diálogos olímpicos

Diarios