Carmela Eulate Sanjurjo
(1871 - 1961)

Nació en la ciudad de San Juan el 30 de agosto de 1871. Es quizás una de las figuras puertorriqueñas más importantes, no sólo por las obras que escribó, sino por la gran aportación que hiciera a través de su labor en favor de los derechos de la mujer. 


Nació en el seno de una familia española radicada en la Isla. Estudió en Puerto Rico, en Cuba y en España. Desde pequeña, estuvo en contacto con lo que sería su eterna pasión: los libros. A la temprana edad de quince años, publicó su primer cuento en la «Revista Puertorriqueña», dirigida por el escritor costumbrista Manuel Fernández Juncos. Desde ese momento, colaboró con trabajos originales y con traducciones.

Los viajes que realizó, debido al puesto de su padre en la Marina Española, formaron el espíritu y el intelecto de la autora. Logró dominar varios idiomas, como el árabe, el catalán, el italiano, el francés, el alemán, el inglés y el ruso. Hizo traducciones al español de Shakespeare, de Lord Byron y de Verlaine, entre otros. Tradujo la obra árabe "Cantigas de amor" (1912), por lo que fue considerada la primera arabista puertorriqueña.

Tomó cursos de música y se graduó del Conservatorio de Madrid. En España, su crítica de música es considerada de vital importancia para el género. 
Murió el 3 julio de 1961 en Barcelona, España.

Su actividad como prosista no alcanzó su punto culminante hasta mediados de la última década del siglo XIX, cuando la escritora sanjuanera dio a la imprenta su narración extensa titulada La muñeca (1895), una espléndida muestra del naturalismo americano que se presentó prologada por uno de los grandes maestros en el cultivo de dicha corriente, el doctor Manuel Zeno Gandía (1855-1930), autor de La Charca (1894), la novela naturalista por excelencia en las Letras puertorriqueñas.

La autora se destacó, además, por sus cuentos, los cuales serían publicados en revistas y periódicos del «País», como la «Revista Puertorriqueña», «La Prensa», «La Ilustración Puertorriqueña», «El Mundo» y «Puerto Rico Ilustrado». Algunos de los títulos más importantes son: "Dos hermanas" (1892), "En un palco" (1897) y "Uno de tantos" (1893). 

En su faceta de ensayista, Carmela Eulate Sanjurjo se significó por su audaz y bien argumentada defensa de los derechos de la mujer, como quedó bien patente en sus ensayos titulados La mujer y el arte (1915), La mujer en la historia (1915) y La mujer moderna (1924). Situada, merced a la publicación de estas obras y de otros muchos artículos suyos de idéntica naturaleza temática, a la cabeza del movimiento feminista, la escritora de San Juan fue una de las principales defensoras del derecho de la mujer al sufragio y a recibir una educación similar a la que se impartía a los hombres. 

Precisamente ese interés por los asuntos pedagógicos la llevó a ocuparse también de la instrucción que recibían los niños puertorriqueños, para acabar convirtiéndose -dentro de ese valiente compromiso cívico que asumió a lo largo de toda su vida- en la mayor valedora de la implantación de la enseñanza gratuita, tanto para los niños como para las niñas. En su opinión, la instrucción básica que debían recibir los menores tenía que incluir forzosamente las semblanzas biográficas de las grandes figuras históricas de la Humanidad, ya que de ellas se podían extraer los valores positivos necesarios para el desarrollo del individuo y el progreso de la sociedad. Y así, tras haber estudiado los programas educativos y haber constatado la insuficiencia de estos contenidos, se consagró con ahínco a la escritura de una serie de biografías que, a la postre -y junto a su ya citada novela La muñeca-, constituyeron la parte más sobresaliente de su producción impresa. Como resultado de estas ideas, surgen algunas de sus obras más importantes: Los amores de Chopin (1934); Isabel la Católica (1942), Vida de Schubert (1942), Santa Teresa (1931), y Wolfgang Amadeo Mozart (1936). La obra poética de Carmela Eulate Sanjurjo está representada por su poemario Homenaje a Chopin.

Eulate fue pintora, poetisa y pianista en el Real Conservatorio de Madrid. Fue miembro de la Arcadia de Roma, de donde recibió el seudónimo de Dórida Mesina, y donde se le designa al Patrimonio de Biedma, por su aportación a las letras españolas. Además, fue socia del Hispanic Atheneum en Washington y miembro de la Academia Gallega.

Novelas

La muñeca

Marqués y marquesa

El ingenioso de Québec

El asombroso doctor Jover

Las veleidades de Consuelo

La familia de Robredo

Desilusión

Teresa y María

Enriqueta


Relatos

Cuentos

Dos hermanas

Cántigas de amor

Dos sonetos de William

La marquesita

Eres dichosa

Noche Buena

Invitación al vals

La reserva de la raza

Confesiones íntimas

Su único amor

En un palco

Uno de tantos

Guillermo de Alcaraz

La civilización es un viajero

La vida real

Drama íntimo

El que no avanza retrocede


Artículos - Ensayos

La mujer en el arte

La mujer en la historia

La mujer moderna

Los amores de Chopin

Isabel la Católica

Vida de Schubert

Santa Teresa

Wonlfgang Amdeo Mozart