Clímaco Soto Borda
(1870 - 1919)

Una de las figuras literarias más atrayente de la generación de fin de siglo, Soto Borda perteneció al grupo que se congregó en torno a la convivencia intelectual de La Gruta Simbólica.

 

Hijo único de Clímaco Soto Restrepo y Magdalena Borda, y nació en Bogotá el 22 de febrero de 1870. De niño pasó algunos años en Guatavita y aprendió a tocar tiple, requinto y bandola, habilidades de que se serviría más adelante en su vida bohemia, allá cuando, rebasando los veinticinco años, frecuentaba todo tipo de tertulias literarias y francachelas alcohólicas, apareciendo como "un caballero de mostachos bermejos y selváticos, de una nariz firme y corva como alfanje, de unos ojos lánguidos e imprecisos que apenas [miraban] y de una voz apagada y somnolente" (Ortega y Ferro, 1981, 9).

 

Periodista, novelista, versificador, improvisador, ácido comentarista de la minucia cotidiana, conversador ingenioso y oportunista, Clímaco Soto Borda hizo reír a toda una generación de desenfadados intelectuales, y después de su muerte, acaecida el 18 de agosto de 1919 entre excesos alcohólicos, se fundió para siempre en uno de los más injustificados anonimatos de la historia de la literatura colombiana.

Luego de una formación intelectual y cultural autodidacta, la carrera de Clímaco como escritor se inició en el periodismo, oficio que desempeñó en diarios como "El Telegrama", "La Esfinge", "El Porvenir", "Oriente", "Rayo X", "El Sol" y "La Barra", algunos de ellos fundados por su propia iniciativa con el concurso de otros intelectuales bogotanos. Lo más selecto del humor picante y oportuno de que hizo gala Soto Borda en estos medios se reeditaría posteriormente en libros, como es el caso de Siluetas parlamentarias (1897), una colección de anécdotas, chistes y sátiras sobre la política y los políticos capitalinos, y Chispazos de Cástor y Pólux (1898), una recopilación de las ocurrencias de Clímaco Soto Borda y Jorge Pombo, contertulios de la famosa Gruta simbólica. 

En 1906 se publicó en Medellín la colección de poemas en prosa Polvo y ceniza, y en 1912 se editó en Bogotá Salpique de versos, con una llovizna por Enrique Álvarez Henao. Como poeta de sentimiento profundo, dejó una obra lírica de considerable importancia.  Como cuentista, pintó cuadros de circunstancias bogotanas, tan característicos por la presencia de sus personajes auténticos.

 
Como conversador, ocurrente e ingenioso, Soto Borda creó en torno a su personalidad una leyenda distinguida. La maestría con que manejaba el chiste, el calambour y el chispazo, hicieron de él un solicitado hombre de mundo; pero ésta, no era- quizás- más que una forma elegante de despejar de sí las sombras de pesimismo que cruzaban su rostro de rasgos severos. Y si con su despreocupación mundana ahogaba al sentimental sincero, también ocultaba un espíritu noble de gran sensibilidad y benevolencia, al decir de quienes fueron sus amigos. 

El ingreso de Clímaco Soto Borda a la historia de las letras nacionales sólo fue posible con Diana cazadora, su única novela, escrita durante la Guerra de los Mil Días y publicada en 1915, en Bogotá, en una modesta edición de la Imprenta Artística Comercial. Ambientada en el contexto urbano de la capital, la novela da cuenta de la historia dramática de un joven aristocrático que es aniquilado moral y físicamente por una prostituta, en medio de una atmósfera irónica y burlesca donde el autor ha puesto nuevamente en juego sus dotes de agudo crítico social. Pero de esto nos ocuparemos más adelante.

Novelas

Diana cazadora


Ensayos - Artículos - Crónicas

Siluetas parlamentarias

Chispazos de Cástor y Pólux