Emilio Bacardí Moreau de Saint-Marie
(1844 - 1922)

Hijo de don Facundo Bacardí y Amalia Moreau. 
Desde niño mostró afición por la poesía y la pintura. A fines de 1867 el Liceo de Puerto Príncipe le premió su memoria «Conveniencia de reservar a la mujer ciertos trabajos». A fines del año siguiente intenta, con José D. Pullés y otros, deponer al gobernador de Oriente y formar una Junta de Gobierno, pero todo fue descubierto en pocas horas,
 
En 1876 sufrió prisión en Chafarinas por su contacto con los insurrectos. Fue deportado en 1879. Durante la guerra del 95 sufrió prisión de nuevo, esta vez en Ceuta (1896), por la ayuda en armas prestada a los patriotas. Tras el cese de la dominación española en 1898, fue alcalde de Santiago de Cuba. Desde este puesto propuso la creación de un museo, que hoy lleva su nombre, para conservar las reliquias históricas de las guerras libertadoras, que fue inaugurado en 1899.
 
En 1901 ocupó la alcaldía por elección. Creó además la biblioteca anexa al museo, la Academia Municipal de Bellas Artes y realizó otras obras de carácter público. En 1905 fue senador de la República y se opuso a la intervención norteamericana, pero su propuesta al Congreso fracasó. Colaboró en distintas publicaciones santiagueras y en la «Revista Bimestre Cubana» y «El Fígaro», de la capital, entre otras. Fue miembro de la Academia de la Historia y de la Academia Nacional de Artes y Letras.
 
Entre sus obras están el libro de narraciones Cuentos de todas las noches, dos novelas históricas Via Crucis (compuesta por Páginas de ayer y Magdalena) y Doña Guiomar, su drama en tres actos Al abismo que apareció en la revista «Cuba Contemporánea» en 1925. 

Emilio Bacardí cultivó la novela histórica a la manera de Pérez Galdós. Destacando con energía la característica de sus personajes, simboliza en ellos las realidades de momentos idos; sus hechos, íntimos hilos de la trama novelesca, son el trasunto de la situación verdadera de la época a que se contrae la acción. 

Via Crucis, publicada en 1914, entraña un drama enternecedor que se desarrolla en los años de la Guerra del 68. El drama, del que es protagonista Pablo Delamour, cubano de pura cepa, es un remedo de la desesperante situación del pueblo cubano en aquella década de dolor y gloria al mismo tiempo para los antepasados. Por el alto valor costumbrista que hay en ella, por lo admirable de las descripciones locales, ha sido estimada Via Crucis, por algunos críticos, superior a Cecilia Valdés.

Doña Guiomar, que vio la luz en 1916, tiene acción contraída a tiempos del conquista (1536-1538), es un magnífico panorama que rememora con lujo descriptivo la crueldad simpar de los colonizadores, de los que "por la curz y por la espada" cometieron tropelías inauditas, descargando sobre el indio indefenso torturas injustificables, y entre los que también hubo almas gentiles, flores exóticas de la aventura, que supieron hacer honor a su fe y a su patria.

Dejó inéditas las novelas La hija de HatueyFiligrana y El doctor Boileau, así como las piezas de teatro Casada, virgen y mártir y La vida.

Novelas

Via Crucis

- Páginas de ayer

- Magdalena

Doña Guiomar: tiempos de la conquista

La hija de Hatuey

Filigrana

El doctor Boileau


Relatos

Cuentos de todas las noches

Liborio

La jutía y el majá

El plátano guineo

El manantial

Rafaelilla y Saturnina

Pictotazo, picotazo