Alfonso Hernández Catá
(1885 - 1940)

Hernández Catá fue periodista, escritor, dramaturgo y diplomático hispano-cubano.  
Vivió hasta los catorce años en Santiago de Cuba.  Dos años más tarde, a los 16 años ingresó en el Colegio de Huérfanos Militares de Toledo pero, nada inclinado a la carrera militar de su padre, se escapó y trasladó a Madrid, donde fue aprendiz de ebanista e ingresó en la bohemia del Modernismo. Cursó también Psicología (de lo que hay huella en sus caracterizaciones, sobre todo en los relatos cortos) e Historia. 

Volvió a Cuba en 1905 y se estableció en La Habana. Comenzó a trabajar como lector de tabaquería. En 1907 publicó su primer libro, Cuentos pasionales. En La Habana fue periodista en el «Diario de la Marina» y «La Discusión», y colaboró en «Gráfico», «El Fígaro» y «Social». 

En 1909 ingresó en la carrera diplomática y en 1918 es ascendido a cónsul de primera clase y llega a Madrid, donde una serie de polémicas periodísticas va llevándole a rechazar el neocolonialismo hasta que, en 1921, unos artículos en que defiende el derecho de autodeterminación de los marroquíes motiva su expulsión y retorno a El Havre; desde entonces se sintió y proclamó profundamente cubano.  Además de haber sido cónsul en El Havre (1909), lo fue en Birmingham (1911), en Santander (1913), en Alicante (1914) y en Madrid (1918-1925), así como encargado de negocios en la Legación de Cuba en Lisboa hasta 1933, año en que es nombrado embajador de Cuba en Madrid. Fue ministro en Panamá (1935), en Chile (1937) y en Brasil (1938), donde murió en accidente de aviación al sobrevolar la Bahía de Botafogo en Río de Janeiro, el 8 de noviembre de 1940. La poetisa chilena Gabriela Mistral y el escritor austriaco Stefan Zweig pronunciaron sendos elogios fúnebres. 

Alfonso Hernández Catá suele ser desterrado del predio de la narrativa cubana por su espíritu eminentemente europeo que predomina en sus obras. Su obra imaginativa se halla impregnada de valores ensayísticos, como se comprueba en Pelayo González (1909), obra dedicada a Benito Pérez Galdós, que presenta el retrato de un sabio escéptico, irónico y sentimental. La presencia de Cuba se siente en La juventud de Aurelio Zaldívar (1911) y, sobre todo, en Mitología de Martí (1929), donde destaca el relato Cayetano el informal; pero su temperamento era cosmopolita. Insistió en los temas sensuales (Novela erótica, 1909) y psiquiátricos (Manicomio, 1931), siempre con delectación de artista. Lo mejor de su obra pertenece a la novela corta (Los frutos ácidos, 1915) y al cuento psicológico (Los siete pecados, 1918). Otros libros suyos: El placer de sufrir (1921), El corazón (1922), El bebedor de lágrimas (1926), Piedras preciosas (1927), El ángel de Sodoma (1928), La voluntad de Dios (1930), Sus mejores cuentos (1936), Cuentos (1966). En su memoria se instituyeron en Cuba los premios Hernández Catá para cuentistas. También publico un poemario: Escala (1931) y escribió muchos dramas y comedias, algunos en colaboración con Alberto Insúa, como En familia, El amor tardío y El bandido. Es autor de la zarzuela Martierra, con música de Jacinto Guerrero. 

Aunque algunos le atisban influjo de Leopoldo Alas, la mayoría observa en sus obras técnicas más propias de Rudyard Kipling, Guy de Maupassant, Joseph Conrad o Somerset Maugham. Según Max Henríquez Ureña escribía una genuina prosa modernista, trabajada con arte, castigada y elegante, de rico vocabulario, en una línea cosmopolita, libre esencias nativistas o costumbristas, mezclando una cierta crítica social naturalista con el estilo preciosista del Modernismo. En general, en su obra se aúnan rasgos de la literatura noventaiochista española y del modernismo hispanoamericano.

Hernández Catá ha sido traducido al francés, al inglés, al alemán, al ruso, al holandés, al portugués, al italiano y al lituano. Es un narrador ameno, exquisito, ingenioso, elegante en el decir, y es doloroso que no haya mucha alma cubana en sus personajes que son de alma española. En honor a la verdad, Hernández Catá ha demostrado en Mitología de Martí que, a pesar de todo, su corazón se reservaba una reinvidicación honrosísima; y muy distinto es su caso a los de los autores nacidos en Cuba, Alberto Insúa y Eduador Zamacois, a quienes los críticos españoles lo consideraron siempre como compatriota.

Novelas

Novela erótica

Pelayo González

La juventud de Aurelio Zaldívar

La piel

Los frutos ácidos

El drama de la Señorita Occidente

Estrellas errantes

El nieto de Hamlet

La voluntad de Dios

La muerte nueva

El corazón

Libro de amor

Piedras preciosas

El bebedor de lágrimas

El ángel de Sodoma

Fuegos fatuos

Un cementerio en las Antillas


Relatos

Cuentos pasionales

El crimen de Julián Ensor

Drama obscuro

El padre Rosell

Suceso

La bestia

Milagro

La fábula de Pelayo González

Otro caso de vampirismo

La verdad del caso de Iscariote

Negro y rojo

Diócrates, santo

La desarraigada

El recuerdo

Leyenda del acero

Maternidad

De la edad galante

Una cruel

La glosa
El triunfo de Don Juan

Cuento de amor

El testigo

El que vino a salvarme


Zoología pintoresca

Califa

Un moscón

Perplejidades


La casa de fieras: Bestiario

Filantropía

Monos

Los loros

Obscuramente

Egolatría

Los caballos

Venganza del burro

Monólogo de la cigarra

El arca de Noé

Interiores

Nupcial

Los gatos

Coloquio en la noche

Microbiana

Siluetas

Cosas

Mitología

El colmillo

Interrogaciones

Tragedia

Invocación a la quimera

Estatuaria

Dos historias de tigres

Coloquios

Fabularios

Elegía del gusano

Fantasmas

El pisaapapeles


Una mala mujer

Una mala mujer

Los monstruos

Redención

El límite

La otra casa

El recuerdo

Estrella fugaz

El hermano

Don Juan

Scherezada

El purgartorio

La verdad

Los inseparables

El demonio interior

La ilusión

El fantasma

La bandera

Ascensión

La institutriz

 

Los siete pecados

La media muerte

La mala vecina


Los frutos ácidos

Los muertos

El laberinto

La piel


Manicomio

El mal barquero

Cámara oscura

Los muebles

Atentado

Los ojos

En la zona de la sombra

El papel

La sonrisa

El misterio de María Celeste

Mil y un crímenes

El niño Dios

El destino

Deberes

Otro caso de vampirismo


Piedras preciosas

Cuento de misterio

Cuento de amor

Cuento de miedo

La carta

La quinina


Cuatro libras de felicidad

Venganza

El ciego

El gato

A muerte


Mitología de Martí

Cayetano el informal

Recuento sobre la Estigia