Francisco Soler Carranza
(1893 - 1920)

Nació, este escritor, en San José, en el año 1893 (algunos críticos afirman equivocadamente, que fue en 1888) y murió en Francia en 1920. Fue hijo de Francisco Soler Rizo, un español que enviudó a las seis meses de su boda que llegó a Costa Rica allá por los años 1886 a 1889 y de Gertrudis Carranza Fernández de 30 años, casados el 26 de mayo de 1890, mujer de noble familia e hija de un prominente abogado costarricense José Ramón de la Cruz Carranza Ramírez, rector por dos ocasiones de la Universidad de Santo Tomás y presidente de la Corte Suprema de Justicia. De este matrimonio nacieron dos hijos Francisco Soler Caarranza y su hermana María Soler Carranza. Treinta y siete años de vida. Murió en París, Francia, víctima de la "influenza española" y sepultado en la bóveda de Los Tinoco  en el cementerio Pere Lachaise. Dejó a su esposa doña Astúa Lizano dos hijas, Lily de 2 añitos y Mari-Socorro de tres meses. Este viaje a Francia, sin regreso obedeció a que acompañó a Federico Tinoco en su destierro, no sin antes resolver algunos problemas que tuvo con su gobierno.

Desde muy joven,  se dirigió al viejo continente para iniciar sus estudios en Francia y absorber la cultura del momento. Esto lo llevó a refinar su personalidad y disfrutar no sólo de riqueza económica sino llevar una vida bastante bohemia. De regreso al país se dedicó al periodismo y en él dejó ver su agudeza de pensamiento, su fina ironía y su sátira suspicaz. Fue director de dos periódicos de la época, «La Avispa» y «La Linterna»,  así como «El Diario de Costa Rica» y «La Nación». Como anécdota el gobierno de Alfredo González lo desterró a Limón por algunas diferencias que públicamente él le planteó. Y otra fue cuando se enroló en Ecuador en un movimiento revolucionario.

Escribió pocas obras literarias y las que publicó se ubican dentro del llamado grupo del Olimpo, que se oponía a las obras de tinte nacionalista aunque no perteneció a ese período. Él forma parte de la primera generación del período llamado superrealismo.

Entre sus obras sobresalen una novela, El resplandor del ocaso (1918); un libro de cuentos, El único cuento de hadas (1914); dos conferencias, Los siete pecados capitales (1914) y El musgo de ruinas, también de ese año; y tres obras de teatro, La ilusión eres tú (1914), La iniciación (1914) y El último madrigal (1918).

La novela El resplandor del ocaso fue reeditada en 1981 por la editorial Costa Rica. Es de corte sentimental y utiliza, de alguna manera el clásico triángulo amoroso. Se desarrolla en Costa Rica, sobre todo en San José, en la primera parte y Puntarenas, en la segunda. El espacio físico no es objeto de descripción y tampoco el social. Es una novela tradicional, de corte monofónica, bien escrita y  que no tiene nada que ver con el superrealismo vigente en Hispanoamérica. Su valor es más histórico que literario.

Relatos
El único cuento de hadas

Novelas
El resplandor del ocaso

Ensayos - Artículos - Crónicas
Los siete pecados capitales
El musgo de ruinas