José Fabio Garnier Ugalde
(1884 - 1956)

Nació en Esparza el 9 de agosto de 1884 de padre francés y madre costarricense, y es una de esas complejas personalidades que la especialización ha ido desterrando. A lo largo de su vida desempeñó, siempre con notable éxito, funciones diversas en los campos de la arquitectura y la ingeniería, la educación, el periodismo, la dramaturgia y la crítica literaria.

Muy joven, se trasladó a Italia, donde estudió ingeniería civil y arquitectura en la Real Escuela de Ingeniería de la Universidad de Bolonia. A su regreso a Costa Rica combinó su profesión con una amplia trayectoria como docente. Fue director del Colegio Clodomiro Picado, del Instituto de Alajuela y de la Escuela Normal, y jefe técnico de Educación Primaria.

Además, Garnier fue profesor en el Liceo de Costa Rica, el Liceo de Heredia, el Colegio San Luis Gonzaga y la Escuela de Agricultura. Entre 1945 y 1952 impartió lecciones de Filosofía de las Ciencias y Psicología en la Universidad de Costa Rica. Garnier diseñó la fachada de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles.

En 1912, Garnier dirigió la revista mensual "Cordelia". Publicación dedicada a la cultura femenina. Se desempeñó como redactor del "Diario de Costa Rica" a inicios de los años 30 y colaboró regularmente en periódicos como "La Información", "El imparcial", "La Nación", "La República" y "El Hombre Libre". Garnier murió en 1956.

Puede considerarse a Garnier uno de los pioneros de la narrativa nacional merced a sus novelas cortas La primera sonrisa (1904), La esclava (1905) y ¡Nada!: novela dialogada (1906); pero Garnier es más recordado como dramaturgo.

Según Abelardo Bonilla, Garnier escribió más de cuarenta piezas dramáticas, aunque solo publicó una docena: Día de fiesta (1907), Teatro (1912), Boccaccesca (1918), ¡Pasa el Ideal…! (1918), Agua Santa (1921), A la sombra del amor y Segundo coloquio que pasó entre Escipión y Berganza (1921), Las siete hermanas (1924), El dulce secreto (1924), ¡Con toda el alma...! (1929) y El talismán de Afrodita (1929).

El teatro de Garnier es de estructuras simples: en su mayor parte se trata de diálogos en un acto con escasa acción escénica, aunque sus últimos textos se organizan en tres actos y muestran una mayor complejidad dramática.

Otra vertiente del múltiple Garnier –aun más olvidada que la de novelista– es la de crítico literario. Publicó los volúmenes Perfume de belleza (1909), La vida inútil (1912) y Literatura patria (1913); pero su principal aporte es una serie de artículos que paradójicamente ha sido olvidada por la historiografía nacional.

El 4 de marzo de 1949, el diario "La Nación" comenzó a publicar la columna Cien novelas costarricenses. Durante casi dos años, a un ritmo las más de las veces semanal, Garnier difundió sus comentarios sobre casi todas las novelas publicadas en el país hasta ese momento e, incluso, de muchas inéditas.

La relevancia de estos textos es incuestionable pues representan el mayor esfuerzo emprendido hasta entonces por analizar y divulgar la novelística costarricense. Antes de los trabajos de Garnier, tan solo existían Escritores de Costa Rica (1942), de Rogelio Sotela, y el Itinerario de la novela costarricense (1947), de Francisco María Núñez. Escritores es de carácter eminentemente antológico; Itinerario, un folleto de apenas 46 páginas.

Novelas

La primera sonrisa

La esclava

¡Nada!: novela dialogada

 

Ensayos - Artículos - Crónica

Perfume de belleza

La vida inútil

Literatura patria

Las cien novelas costarricenses