Pedro Prado
(1886 - 1951)

Pedro Prado nació en Santiago el 8 de octubre de 1886. Su padre era médico y agricultor. Cursó sus humanidades en el Instituto Nacional e ingreso en la escuela de Arquitectura, sin llegar a terminar su carrera. 
 
Hombre múltiple, a los 20 años, cuando falleció su padre, empezó a ejercer alternadamente varias profesiones sin título: literato, pintor, dibujante, arquitecto, agricultor y diplomático. Fue el organizador del grupo de “Los Diez” fundado en 1915 inspirándose en las propuestas religioso-políticas de León Tolstoi, que agrupó poetas, pintores, músicos, escultores y arquitectos, constituyendo uno de los más importantes movimientos intelectuales de Chile en el siglo XX.

Gran estilista, poeta de la meditación y de la soledad, es de un simbolismo depurado en su poesía. Aunque menos conocido que sus compatriotas Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Vicente Huidobro, Prado tiene a su favor haber sentado las bases de una revolución de la poesía en Chile, introduciendo el verso libre y la prosa poética, que tuvo marcado efecto sobre la obra de ellos, por lo que se le considera puerta de entrada a la gran poesía chilena del siglo XX. En 1949 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura.

Luis Absalón Prado Marín, fundador y primer director del hospital San Vicente de Paul en Santiago y su madre Laura Calvo Mackenna, biznieta del general y héroe de la independencia de Chile don Juan Mackenna O’Reilly. Ésta murió muy joven, en diciembre de 1888, cuando el futuro poeta apenas tenía dos años de edad. Por este motivo, Prado vivió su niñez y juventud muy unido a su padre.

Al fallecer su madre fue llevado al alero de su abuela Clorinda Mackenna, en cuya casa permanece durante la guerra civil de 1891, pues su padre, que había formado con el Dr. Manuel Barros Borgoño (después rector de la Universidad de Chile) una ambulancia para servir a las fuerzas constitucionales en contra de José Manuel Balmaceda, había sido detenido en la cárcel pública, de dónde vino a salir tras la derrota definitiva de los balmacedistas en Placilla. Comenzó sus estudios preparatorios en casa con su familia el año 1893. En 1895 ingresó a las preparatorias en el Instituto Nacional. En 1898 comienza a cursar las humanidades en el mismo Instituto, concluyéndolas en 1903. Como extras cursó alemán, contabilidad, pintura y música. Sus estudios superiores los realizó en la Universidad de Chile, iniciándolos en 1904 en la Escuela de Ingeniería, donde cursó dos años. Allí lo sorprende la muerte de su padre (acaecida el 8 de noviembre de 1905), que lo sumió a sus 19 años en una profunda crisis. Pasó a la Escuela de Arquitectura de la misma Universidad, permaneciendo en ella tres años, sin titularse. Comenzó allí su afición por la pintura, recibiendo lecciones del maestro Pedro Lira. Fue en esta época cuando viajó por el norte de Chile y el sur de Argentina, buscando el sosiego de su espíritu, que hallaría tras su matrimonio con Adriana Jaramillo Bruce, el 1º de enero de 1910. Ese año es elegido presidente de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH) y asiste como delegado al Congreso de Estudiantes en Buenos Aires.

Pedro Prado puede ser ubicado en la promoción de poetas que comienza a publicar sus primeras obras entre 1907 y 1917, en la llamada Generación Literaria de 1920, junto a Ernesto Guzmán, Carlos R. Mondaca, Manuel Magallanes Moure, Max Jara y Juan Guzmán Cruchaga, grupo de poetas más bien intimistas, introspectivos, de versificación sutil, volcados a la vida interior o paisajes provincianos y campesinos, sin mayores desbordes vanguardistas ni experimentación formal.

En 1910 fundó la Revista Contemporánea, una de las mejores de su tiempo en América. En 1915 fundó el famoso grupo Los Diez, que publicó una revista y editó obras de Maluenda, Santiván, Gana y otros.

Su poesía, marcada por temas de amor, justicia, de incomunicación entre las personas, de soledad y de muerte se inicia con Flores de cardo, libro publicado en 1908, donde rompe con el molde de la métrica de la rima, siendo el iniciador del verso libre en su país. En 1912, con La casa abandonada, introdujo los poemas en prosa, rompiendo la tradición versificada de la poesía y siendo fundador de la prosa poética.
 
En 1913 publicó El llamado del mundo, al que siguió en 1915 la poesía en prosa Los diez, el claustro, la barca. Ese mismo año surgió Los pájaros errantes, reputada como su obra lírica más lograda, es un libro escrito en prosa, que recoge lo mejor de la tradición parnasiana y simbolista. Hay en este texto una gran conciencia de la composición, que podría leerse como la conjunción del arquitecto con el poeta, y una ordenación racional que refrena el caos de los instintos primordiales. Su creación poética continuaría con Las Copas en 1919, Karez y Roshan en 1923 y el poema dramático Androvar en 1925. En 1935, con su libro Camino de las horas, ganó el Premio Academia de Roma que era otorgado por la Embajada de Italia ante La Moneda.

Prado ejerció la diplomacia en Colombia y colaboró en la mayor parte de las revistas chilenas y argentinas de su tiempo. Amaba la vida tranquila y la música del silencio. Para trabajar en paz alzó un torreón en lo más apartado de su casona de Mapocho y de allí como de un invernadero fluyó su abundante obra.

Como novelista, su trabajo infundió al marco popular del criollismo la altura creativa y poética del imaginismo, alcanzando hondura filosófica. En este género debutó en 1914 con La Reina de Rapa Nui, una novela exótica donde, con la apariencia de una sencilla historia de amor, se presentan elementos del folklore isleño pascuense. Le sigue en 1920 la que pasó a ser su obra más importante y conocida: Alsino. Esta es una historia con un plano mítico y filosófico relevante, escrita en prosa pero cargada de un lenguaje poético y simbólico, protagonizada por un pequeño niño campesino que sueña con emular a Ícaro; se lanza de un árbol y, producto del golpe, le crece una joroba en la espalda de la cual le nacen unas alas que harán posible su anhelo de volar. Su autor lo llamó “poema novelesco”. En 1924 publica Un Juez Rural, novela de corte realista-costumbrista y, en alguna medida, autobiográfica en los espacios físicos y en los tipos humanos presentes en ella. Muestra las reflexiones que hace el autor sobre el sentido de la justicia, los dilemas de quien ha de administrarla y la extensión de sus consecuencias, llevando a poner la conciencia sobre la ley.
 
Como ensayista produjo en 1916 Ensayo Sobre Arquitectura y Poesía, libro en el cual mediante un doble juego entre lo universal y lo local, entre lo foráneo y lo doméstico, elabora su pensamiento arquitectónico, queriendo encontrar en la tradición y en lo clásico, el espíritu universal que los artistas chilenos no tenían. Posteriormente, su constante relación con la arquitectura se manifiesta en A los Estudiantes de Arquitectura publicado en 1919 en la revista "Juventud Nº 3", así como en Del Sacrificio y la Salvación de la Belleza publicado en el Nº 16 de la misma revista y El arte obrero, la tradición y el porvenir de la Arquitectura, publicado en el diario “La Nación” el 2 de julio de 1922. En 1924, tras la deposición de Arturo Alessandri, no habiendo estado nunca involucrado en política, redactó el ensayo Bases para un nuevo Gobierno y un Nuevo Parlamento, del que la Junta Militar de entonces quiso declararse coautora, negándose a ello Prado.

Después de una larga pausa, retorna a la poesía apareciendo a partir de 1934 sus libros de sonetos, género del que fue considerado maestro. Poeta de la trascendencia, Prado huyó hacia la interioridad. Su obra buscaba en los tópicos de la trascendencia y la lucha contra el límite humano, la plenitud individual y una respuesta al destino del hombre. En un tono menor también se ocupó del paisaje y la cotidianidad pueblerina con una mirada nostálgica, que buscaba la autonomía de la belleza estética y el alejamiento del prosaísmo.

En 1935 obtiene el Premio Academia de Roma, entregado por la embajada de Italia. Ese mismo año obtiene el Premio Municipal de Santiago. En 1949 se le otorga el Premio Nacional de Literatura. En 1950 se lo hace miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua en reemplazo de Arturo Alessandri. Su salud, ya precaria pues había sufrido una hemiplejia, no le permite materializar su incorporación y fallece el 31 de enero de 1952 a causa de una nueva hemorragia cerebral en su residencia de verano en Viña del Mar.

Novelas

La reina Rapa Nui

Alsino

Un juez rural

 

Prosa poética

La casa abandonada

La casa abandonada

El espejo

La niebla

El bosque

 

Los diez, el claustro, la barca

 

Los pájaros errantes

Palabras

La fatiga

La mujer fuerte

Los brotes

El guijarro

La despedida

El mar eterno


Las copas


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