Regino Eladio Boti y Barreiro
(1878 - 1958)

Notable poeta, ensayista y pintor cubano. Forma el trío de poetas que produjeron el primer renacimiento lírico en la República. Sus obras poseen un profundo valor literario y social. Figura más representativa de la lírica y la poesía guantanamera. Colaboró en más de sesenta periódicos y revistas de Cuba y el extranjero, también fue director y redactor de varias publicaciones guantanameras.

Nació el 18 de febrero de 1878, en la ciudad de Guantánamo. Hijo de Regino de la Caridad Boti y Morales y de Florentina Barreiro, fue el único varón vivo con 8 hermanas. Cursó la primera enseñanza en su pueblo natal. Entre 1895 y 1898 residió en Barcelona, enviado por su familia para que continuara sus estudios. En 1900 fue nombrado ayudante interino de una escuela de varones de Guantánamo, de la que más tarde ocupó la dirección. Trabajó como auxiliar de la mayordomía en un ingenio de República Dominicana (1902-1904).

Ejerció el magisterio en las escuelas públicas hasta el año 1906, en que fue declarado cesante. En 1907 fue cofundador, en Guantánamo, del Partido Conservador Nacional, cuya presidencia llegó a ocupar años más tarde (1920-1922). De 1907 a 1908 trabajó como profesor en colegios privados y dirigió la Escuela Nocturna Municipal. Durante varios años desempeñó la secretaría de la Junta Municipal Electoral de Guantánamo (1908-1917).

En 1911 se graduó de maestro público. Obtuvo el título de Bachiller en 1913. Ese mismo año fue presidente de la Sociedad de Conferencias de Guantánamo. Se graduó de Doctor en Derecho Civil en la Universidad de la Habana (1917) y más tarde obtuvo el título de Notario Público (1918). Falleció el 5 de agosto de 1958, en su casa de la calle Martí No 911, en su natal ciudad de Guantánamo.

Ejerció la carrera notarial y fue profesor de gramática y literatura en el Instituto de Segunda Enseñanza de Guantánamo. Fue delegado a la Segunda Conferencia Americana de Cooperación Intelectual (1941). En 1942 se graduó de Doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de la Habana. Dirigió «El Resumen». Fue colaborador en «Oriente», «El Pensil», «Oriente Literario», «Renacimiento», «El Cubano Libre», «Orto», «Luz», «El Estudiante», «Cuba y América», «El Tiempo», «Cuba Contemporánea», «Revista de Avance», «Letras», «El Fígaro», «Bohemia», «La Ilustración», «Universal», «Diario de la Marina», «Revista Bimestre Cubana», «El Mundo». Fue miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba, de la Academia Cubana de la Lengua y de la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz. Además de su notable labor como poeta y pintor, publicó magníficos artículos y ensayos sobre destacadas personalidades de las letras cubanas como José Martí, Rubén Martínez Villena, Gertrudis Gómez de Avellaneda y otras figuras de la cultura cubana. Se dedicó al estudio de la métrica y publicó obras desconocidas de Rubén Darío.

Boti incursionó primero en la prosa que en el verso con sus libros Rumbo a Jauco y Prosas Emotivas, publicados en 1910 en el periódico «El Cubano Libre», de Santiago de Cuba. Su estilo en esos textos evoca al del poeta y narrador indio Rabindranath Tagore (1861-1941),  y es el primer intento de prosa nueva y artística en Cuba. En estos textos se destaca lo imaginativo y didáctico. Prosas Emotivas constituye una selecta colección de fantasías, impresiones, cuentos y estudios, y al decir del propio poeta el primer intento de prosa lírica en la Isla. Es el primer intento de prosa nueva y artística en Cuba. En Rumbo a Jauco se narra una excursión entre Caimanera y aquel poblado del extremo oriental de Cuba, protagonizada entre el 15 de julio de 1910 y el día 17 del propio mes, tres años antes de la irrupción en el ámbito literario de Cuba e Hispanoamérica del renovador poemario botiano Arabescos Mentales.

Como ensayista fue una de las voces críticas más importantes de su generación. De ello dan muestras Yoísmo, donde da fe de la lucidez y erudición. La Avellaneda como metrificadora (1913), Dilucidaciones métricas (1921), Sincronismo a manera de prólogo para el lector cubano de «Crepúsculos fantásticos» (1916), La nueva poesía en Cuba (1927), Rumbo a Jauco, Prosas emotivas (1929) y otros. Regino Eladio Boti escribió un total de 22 libros o folletos publicados. Pero dejó sin editar otros veinte de igual valor literario y profundo valor social.

De sus libros de poesía publicados se pueden destacar: Arabescos mentales (1913), en donde sintetiza ya las características y valores fundamentales de su obra: fuerza y diversidad de la forma, vocabulario desusado en el buscado alejamiento de lo vulgar e inexpresivo, y afortunada afición a un neoparnasianismo esforzado en comunicar emoción a sus escenas (“Funerales de Hernando de Soto”) y en unir alma y paisaje (“La voz del monstruo”, “El arrecife”); El mar y la montaña (1921), muestra la completa madurez del autor, su capacidad para unir el sentimiento de la naturaleza, siempre estilizado, sublimado en intenciones, y la maestría de la forma, la imagen, la metáfora original, y cierta lograda tendencia a la reflexión descubridora de lo pequeño y deprimente de la vida cotidiana. El propósito de perfeccionar y sutilizar ese tipo de poesía aparece también en La torre del silencio (1926);  Kodak-Ensueño (1929) y Kindergarten (1930), en donde Boti se incorpora a los ejercicios de versificación del vanguardismo, la corriente sintética de ismos europeos que ya dominaba la escena literaria cubana de la época, probando así la flexibilidad de sus aptitudes expresivas. Entre la abundante papelería de este relevante escritor se encuentran más de tres mil poemas inéditos, numerosos ensayos sobre la vida y obra de José Martí y otros autores, así como un centenar de artículos y comentarios de temas diversos, y hasta una historia de su ciudad, Guantánamo.

Su educación estética se produjo, en buena parte, fuera de Cuba. Fue en Barcelona, como alumno del Colegio de Vilar, entre 1895 y 1897, cuando comenzó a desarrollarse el pintor cuyas obras se contemplan hoy. Ellas reflejan su fidelidad a un realismo académico que se adscribirá, en Cuba, a las líneas trazadas por Sanz Carta, contrapuestas, como señala justamente Jorge Rigol, al romanticismo de los Chartrand. Y aquí se da también un algún distanciamiento de los paisajistas santiagueros coetáneos de Boti (1878-1958): José Joaquín Tejeda (1867-1943) y los hermanos Hernández Giro: Rodolfo (1881-1970) y Juan Emilio (1882-1953), acuarelistas ambos, que con José Bofill Gayol (1852-1946) constituyen un grupo bastante homogéneo de intérpretes suavemente románticos y, alguna vez, tímidamente impresionistas, del paisaje rural y urbano de Santiago de Cuba.

Prosa lírica
Rumbo a Jauco
Prosas emotivas
Prosas dolientes
Ante las ruinas

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La Avellaneda como metrificadora
Dilucidaciones métricas
Sincronismo a manera de prólogo
La nueva poesía en Cuba