José Martí 
(1853 1895)


Por su radical y revolucionario pensamiento político, y por su vastísima y original obra de creación literaria es considerado una de las figuras cumbres de la América Latina y el Caribe, como bien lo ha expresado A. Anderson Imbert: «Es la presencia más gigantesca en todo este período. Hacen bien los cubanos en reverenciar su memoria: vivió y murió heroicamente al servicio de la libertad de Cuba. Pero Martí nos pertenece aun a quienes no somos cubanos. Se sale de Cuba, se sale de América: es uno de los lujos que la lengua española puede ofrecer a un público universal.»

Nació en La Habana en el seno de un hogar humilde, hijo de los españoles Mariano Martí y Leonor Pérez. Con sus padres viajó a España en 1857. Regresó a Cuba en junio de 1859. Su padre, después de desempeñar el cargo de celador, ocupó el puesto de capitán juez pedáneo en Hanabana, Jagüey Grande (Matanza), desde donde el pequeño Martí escribió a su madre la primera carta suya que se conserva. Cursó estudios en el Colegio «San Anacleto», de Rafael Sixto Casado, y más tarde en el Colegio «San Pablo», de Rafael María de Mendive. En agosto de 1866 ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana por gestiones de su maestro Mendive, que se había convertido en su protector y por quien corrían los gastos académicos. El 19 de enero de 1869, ya iniciada la guerra desde octubre del año anterior, publicó sus primeros artículos políticos en «El Diablo Cojuelo», de su condiscípulo y amigo Fermín Valdés Domínguez. El 23 de enero de ese mismo año editó el único número del periódico «La Patria Libre», donde publicó su drama en verso Abdala. Trabajó por algún tiempo en el escritorio de Cristóbal Madan, a raíz del encarcelamiento de su maestro Mendive a causa de los sucesos ocurridos en el Teatro Villanueva el 22 de enero de 1869. Un incidente con los voluntarios provocó el registro de la casa de Valdés Domínguez, en la que se encontró una carta firmada por éste y por Martí y dirigida al condiscípulo Carlos de Castro y de Castro para reprochar su apostasía de la causa cubana. Juzgados en consejo de guerra, fue condenado Martí -quien insistió en asumir toda la responsabilidad- a dos años de presidio. Ingresó en la cárcel el 21 de octubre de 1869. El 4 de abril de 1870 fue llevado a las canteras de San Lázaro a realizar trabajos forzados. Quebrantada su salud, se le trasladó a Isla de Pinos, por indulto, el 13 de octubre. Salió para España, deportado, el 15 de enero de 1871. Recién llegado a Madrid, publicó su folleto El presidio político en Cuba. Poco después comenzó sus estudios de derecho en la Universidad Central. Desde «El Jurado Federal» sostuvo una polémica con «La Prensa», de Madrid. Redactó una hoja suelta condenando el fusilamiento de los estudiantes de medicina en La Habana en 1871. Después de operado de las lesiones producidas por las cadenas del presidio, se trasladó a Zaragoza. Allí, en 1874, terminó su drama Adúltera, se graduó de Licenciado en Derecho Civil y Canónico y pocos meses después, ese mismo año, de Licenciado en Filosofía y Letras. A fines de ese año viaja a varias ciudades europeas, entre ellas París.

Llegó a Veracruz (México) el 8 de febrero de 1875 para reunirse con su familia en la capital del país. En ésta conoció a quien sería su gran amigo —su «hermano», como él lo llamó siempre—, Manuel Mercado. El 7 de marzo, con un poema dedicado a su hermana Ana, fallecida el 5 de enero, comienza a colaborar en la Revista Universal, donde publica su traducción de Mes fis, de Víctor Hugo, y redacta una serie de boletines con el pseudónimo Orestes. Tomó parte en un debate, en el Liceo Hidalgo, sobre materialismo y espiritualismo. El 19 de diciembre de 1875 fue estrenado con gran éxito, en el Teatro Principal, su proverbio en verso, escrito en un solo día, Amor con amor se paga, protagonizado por la actriz Concha Padilla. El 28 de enero de 1876 funda, con otros intelectuales, la Sociedad Alarcón. Ese mes pronuncia un discurso en homenaje al pintor Santiago Rebull en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Conoció además a Carmen Zayas Bazán, con la que más tarde contraería matrimonio. Después de un rápido viaje a La Habana en enero de 1877, con el nombre de Julián Pérez, se dirige a Guatemala. El 29 de mayo fue nombrado catedrático de literatura y de historia de la filosofía en la Escuela Normal Central. Colabora en Revista de la Universidad, es nombrado vicepresidente de la Sociedad Literaria «El Porvenir», escribe el drama Patria y libertad y pronuncia un discurso sobre la oratoria, por el que recibe el sobrenombre de «Dr. Torrente». Tuvo un idilio amoroso, por esos meses, con María García Granados, a la que inmortalizaría en su poema "La niña de Guatemala". El 20 de diciembre de ese mismo año de 1877 contrae matrimonio, en la ciudad de México, con Carmen Zayas Bazán. En enero del año siguiente regresa con su esposa a Guatemala. Como consecuencia de que el presidente de la República, Justo Rufino Barrios, depuso al director de la Escuela Normal, el cubano José María Izaguirre, renunció Martí a su cátedra el 6 de abril de ese año. Regresó a La Habana el 31 de agosto. Comenzó a trabajar en los bufetes de Nicolás Azcárate: y Miguel Viondi. El 22 de noviembre nace su hijo José Francisco. Fue electo secretario de la Sección de Literatura del Liceo Artístico y Literario de Guanabacoa (La Habana) y más tarde socio de la Sección de Instrucción del Liceo de Regla (La Habana). Pronunció un discurso en la velada fúnebre en honor del poeta Alfredo Torroella y participó en el debate sobre "Idealismo y realismo en el arte". Señalado a causa de su brindis contra el Autonomismo en el banquete al periodista Adolfo Márquez Sterling, el 21 de abril de 1879, y por sus audaces discursos en el Liceo de Guanabacoa, fue detenido el 17 de septiembre acusado de conspirar con Juan Gualberto Gómez y otros. El 25 de ese mes salió deportado para España. Después de una breve estancia en Madrid, viajó a París. El 3 de enero de 1880 llegó a Nueva York. Se vinculó al Comité Revolucionario que secundaba los planes del General Calixto García. El 24 de enero leyó a los emigrados cubanos su examen de la situación cubana y primera formulación pública de su ideario político. Comenzó a colaborar en «The Hour» y en «The Sun.»

Fracasada la intentona de Calixto García —la llamada «Guerra Chiquita»—, en marzo de 1881 se halla Martí en Caracas. Pronuncia discursos en el Club de Comercio, da clases de oratoria y funda la Revista Venezolana, de la que salieron sólo dos números, uno el lº y otro el 15 de julio. Su artículo sobre Cecilio Acosta, aparecido en el número del 15 de julio, le crea dificultades con el presidente Guzmán Blanco, por lo que embarca de nuevo hacia Nueva York el 28 de ese mismo mes. El 5 de septiembre del mismo 1881 aparece, en La Opinión Nacional, de Caracas, la primera de sus «Cartas de Nueva York», o «Escenas norteamericanas», que seguirán publicándose en este diario y en «El Partido Liberal» (México), «La Nación» (Buenos Aires), «La América» (Nueva York) y otros hasta 1891. En 1882 escribe, aunque sin editarlos, la mayoría de los poemas de Versos libres, y publica, como prólogo a "El poema del Niágara", de Juan Antonio Bonalde, un ensayo que ha sido considerado también, con Ismaelillo (1882), iniciador del modernismo en Hispanoamérica. Por esta época intenta reconstruir su hogar, minado ya por la incomprensión y que después de varias crisis queda definitivamente roto. En 1883 es redactor de «La América», de la que más tarde sería director. En 1885 publica en «El Latino Americano», con el pseudónimo Adelaida Ral, su novela Amistad funesta, considerada hoy la primera novela modernista. En 1886 trabaja incesantemente como corresponsal de «La América», «El Latino Americano», «La República de Honduras» y «La Opinión Pública» (Montevideo).

Se encarga del consulado de Uruguay el 16 de abril de 1887. En septiembre termina la traducción de Ramona, de Helen Hunt Jackson. El 10 de octubre inicia, en el Masonic Temple, de Nueva York, la serie de discursos conmemorativos que culminarán en 1891. Colabora en «El Economista Americano» (Nueva York) y trabaja en la traducción del poema «Lalla Rookh», de Thomas Moore, que no ha podido ser hallada. El 25 de marzo de 1889 aparece publicada, en «The Evening Post», su carta "Vindicación de Cuba", respuesta a un artículo de «The Manufacturer», de Filadelfia, sobre la posible compra de Cuba por Estados Unidos. En julio de ese año apareció La Edad de Oro, mensuario dedicado a los niños de América, enteramente redactado por Martí, del que sólo salieron cuatro números. El 30 de noviembre pronunció en Hardman Hall un discurso sobre José María Heredia. El 19 de diciembre habló en la velada de la Sociedad Literaria Hispano-Americana en presencia de los delegados de la Conferencia Internacional Americana. Fue fundador, presidente y maestro de La Liga, sociedad de instrucción para la clase de color inaugurada el 22 de enero de 1890. El 24 de julio fue nombrado cónsul de Argentina; el 30, de Paraguay. En octubre de ese año, 1890, comenzó a trabajar como instructor de español en la clase nocturna de la Escuela Central, de Nueva York. El 23 de diciembre se le designó representante de Uruguay en la Comisión Monetaria Internacional Americana, de Washington. El 30 de marzo de 1891, ante dicha Comisión leyó su informe en español e inglés sobre bimetalismo. En dos veladas de la Sociedad Literaria Hispano-Americana, celebradas en abril y en junio de ese año, hizo el elogio de México y de Centro América. Para dedicarse por entero a su labor patriótica —labor que había suscitado protestas del cónsul español—, en octubre de 1891 renuncia a los consulados de Argentina, Uruguay y Paraguay, así como a la presidencia de la Sociedad Literaria Hispano-Americana.

Invitado por Néstor Leonelo Carbonell a nombre del Club «Ignacio Agramonte», llega a Tampa el 25 de noviembre. El 26 y 27 pronuncia sus discursos "Con todos y para el bien de todos" y "Los pinos nuevos". El 28 se aprueban las resoluciones redactadas por Martí. Viaja, enfermo, a Cayo Hueso. El 5 de enero de 1892, en reunión de presidentes de las agrupaciones patrióticas, en el Hotel Duval House, logra la aprobación de las bases y estatutos secretos del Partido Revolucionario Cubano, organizado por él como un frente único en la lucha contra España. De regreso en Nueva York, pronunció un discurso el 17 de febrero en Hardman Hall, conocido como "Oración de Tampa y Cayo Hueso", en el que exalta la unidad lograda. El 14 de marzo aparece Patria. Martí es elegido delegado del Partido Revolucionario Cubano. Después de un viaje de propaganda por la Florida, parte el 31 de agosto a entrevistarse con Máximo Gómez. Entrevistados en Montecristi (República Dominicana) el 11 de septiembre, pasa por Haití y Jamaica de regreso a Nueva York. Continúa su actividad en Estados Unidos hasta que, el 25 de mayo de 1893, se traslada de nuevo a Santo Domingo. El 3 de junio se entrevista de nuevo con Máximo Gómez en Montecristi. El 30 conferencia con Antonio Maceo en San José de Costa Rica. El 28 de octubre, en Nueva York, pronuncia su discurso en honor de Bolívar. Prosigue su intenso trabajo de organización a través de una enorme correspondencia y de incesantes viajes por Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, Jamaica y México, país al que va para entrevistarse con su presidente Porfirio Díaz. A finales de 1894 ha completado los detalles del Plan de Fernandina, que consistía en invadir la isla mediante tres expediciones coordinadas con levantamientos internos. El 30 de enero de 1895, tras el fracaso del plan a causa de una delación, sale Martí de Nueva York hacia Cabo Haitiano en compañía de Mayía Rodríguez y de Enrique Collazo. El 25 de marzo, después de recibir la noticia del alzamiento en armas del 24 de febrero, redacta el Manifiesto de Montecristi, programa ideológico de la revolución, firmado por él y por Gómez. El mismo día escribe a su madre su carta de despedida y dirige a Federico Henríquez Carvajal la que se considera, junto con la que escribe a Manuel Mercado la víspera de su muerte -su última carta- y que quedó inconclusa, su testamento político. El 1º de abril escribe a Gonzalo de Quesada y Aróstegui su carta-testamento literario y sale de Montecristi hacia Cuba con Máximo Gómez y otros patriotas en la goleta «Brothers», cuyo capitán se niega a cumplir lo pactado. Después de vencer nuevas dificultades, el 10 parten de Cabo Haitiano en el vapor «Nordstrand», que los trae hasta cerca de las costas de Cuba. Desembarca por el sitio llamado Playitas, al sur de Oriente, en la jurisdicción de Baracoa, el 11 de abril de ese año 1895. Monte adentro, establecen contacto con la guerrilla de Félix Ruenes y más tarde con las fuerzas de José Maceo. El 3 de mayo redacta el manifiesto sobre las causas de la guerra para el New York Herald. El día 5 se entrevista con Antonio Maceo en el ingenio, La Mejorana. En sus diarios de Montecristi a Cabo Haitiano y de Cabo Haitiano a Dos Ríos, así como en sus cartas a Carmen Miyares y a sus hijas, recoge Martí su impresión de esos días. En una refriega con la fuerzas del Coronel Ximénez de Sandoval, y a pesar de la orden de Gómez a Martí de que no participara en el combate, se lanza, acompañado por el joven Ángel de la Guardia, contra un grupo de soldados españoles y cae mortalmente herido cerca de la confluencia de los ríos Cauto y Contramaestre. Su cadáver fue llevado por la tropa española a Remanganaguas y de ahí a Santiago de Cuba, en cuyo cementerio de Santa Ifigenia fue sepultado. En el acto hizo uso de la palabra el coronel Ximénez de Sandoval.

En medio de su extraordinaria actividad política y como parte integrante de la misma, Martí fue creando su gigantesca obra escrita, no menos extraordinaria que la organizativa. Durante años colaboró con artículos diversos y sobre diversos asuntos en publicaciones periódicas, pronunció discursos de carácter político con el propósito de aunar las fuerzas para la lucha definitiva, escribió cartas íntimas y de carácter político, dejó importantísimos documentos que recogen sus puntos de vista sobre múltiples aspectos de la realidad que le tocó vivir y cultivó la poesía, la novela, el teatro, la crítica. Sus textos, traducidos a diversas lenguas, han sido publicados en múltiples ediciones extranjeras. La significación de su obra ha promovido la creación de instituciones, en diversos países, dedicadas a su estudio y a la difusión de sus ideas. El conjunto armónico que forman su constante actividad por la libertad de Cuba y de América —actividad que se sustenta en una sólida ideología revolucionaria—, y su ingente obra escrita, hacen de Martí una de las figuras más trascendentes y significativas de las letras americanas.

El estudioso Carlos García Prada dice respecto a la obra literaria martiana: «Fue un visionario, un creador, en el vasto sentido del vocablo, y también en un sentido restringido, como artista de la palabra, ya en prosa como en verso. Lector constante de la Biblia, y también de Gracián, Shakeskeare, de Emerson y de Thoreau, Martí trajo a la poesía hispánica no sólo su inquebrantable amor a la libertad individual y a la verdad ética y científica, sino un claro trascendentalismo naturalista y místico que lo coloca en primera fila entre los campeones de la modernidad, entre los que habrán de seguir abriendo surcos nuevocs en la conciencia hispanoamericana, que él quiso redimir para la limpieza, el decoro y la civilidad.

»Martí fue el más deslumbrante de los prosistas hispánicos del siglo XIX. Su estilo -aforístico y sentencioso como el de Gracían- es más límpido que el suyo, y más ágil y cargado de espiritualidad. Estudiaba y meditaba mucho, y dejaba que las frases se formaran en el alma, y que de ella salieran libremente, ya acabadas y sin estorbos de rancias preceptivas. Era sincero y tenía el valor del cambio. En él cada inspiración tiene por ello su lenguaje propio y adecuado: frases breves y aceradas, ritmos variadísimos, juegos sintácticos inusitados y sorprendentes, sonoridades difíciles, e imágenes frescas y a menudo fúlgidas... El suyo es un estilo poético, lleno de intimidad, muy distinto del académico: un estilo del cual habrían de aprender mucho los modernistas, inclusive Rubén Darío.

»Como prosista y versificador, Martí representa no sólo una emoción estética sin precedentes. Sus "versos libres" -que le salín como lágrimas de los ojos y como sangre de una herida-, y sus "versos sencillos" -clásicos en su aspecto externo y románticos en sus esencias- contienen elementos característicos en parte del modernismo: sinceridad, delicadeza, gracia, elegancia, ternura, libertad creadora, y también esa levedad y esa distancia que parecen encerrar el temblor de la poesía pura.»

Novelas

Amistad funesta o Lucía Jerez


Relatos

Cuentos completos

Cuentos originales de La Edad de Oro

Bebé y el señor don Pomposo

Nené traviesa

La muñeca negra

Cuentos adaptados de la Edad de Oro

Meñique

El camarón encantado

Los dos risueñores

Cuentos no recopilados

Hora de lluvia

Relatos de necios

El hijo pródigo

Al amor

A la paloma

A la cigarra

El oso y su dueño

Los tres avaros

Cuchillo de plata fina

El drama

 

Ensayos

Nuestra América

 

Artículos

Artículos de la Edad de Oro

Los tres héroes

La Ilíada de Homero

Un juego nuevo y otros viejos

La historia del hombre contada por sus casas

Las ruinas indias

Músicos, poetas y pintores

La exposición de París

El padre de las Casas

Un paseo por la tierra de los anamitas

Historia de la cuchara y el tenedor

Cuentos de elefantes

La galería de las máquinas

Artículos periodísticos políticos y sociales
Gambetta silbado (1881)
Gambetta electo (1881)
La revuelta en Egipto (1881)
Gibraltar para España (1881)
La calle del florín (1882)
Wendell Phillips (1884)
Fiesta de la estatua de la libertad (1887)
El cisma de los católicos en Nueva York (1887)
Céspedes y Agramonte (1888)
La guerra social en Chicago (1888)
Cómo se crea un pueblo en los Estados Unidos (1889)
La pampa (1890)
La conferencia monetaria de las Repúblicas de América (1891)
San Martín (1891)
La oración de Tampa y Cayo Hueso (1892)
Sobre los oficios de alabanza (1892)
El 10 de abril (1892)
Nuestras ideas (1892)
El arte de pelear (1892)
El partido (1892)
La guerra (1892)
Bases del partido revolucionario cubano (1892)
El general Gómez (1893)
Antonio Maceo (1893)
Los pobres de la tierra (1894)
El alma de la revolución y el deber de Cuba en América (1894)
El asesinato de los italianos (1894)
Artículos sobre estudios literarios y culturales
Goya (1879)
Un gran poeta muerto (1881)
Ni será escritor inmortal en América (1881)
Emerson (1882)
Oscar Wilde (1882)
El poema del Niágara (1883)
Los abanicos en la exhibición Barthodi" (1884)
Trabajo manual en las escuelas (1884)
Maestros ambulantes (1884)
Nueva exhibición de los pintores impresionistas" (1886)
Henry Ward Beecher (1887)
El poeta Walt Whitman" (1887)
Seis conferencias (1888)
Heredia (1888)
Un funeral chino (1888)
Poetas españoles contemporáneos (1888)
La exposición de pinturas del ruso Vereschagin (1889)
Francisco Sellén (1890)
Julián del Casal (1893)
José de la Luz (1894)

 

Crónicas

Escenas norteamericanas

Escenas europeas

 

Discursos

Brindis (1879)
En España y en Cuba (1881)
Divergencia de historia y de temperamento entre las dos Américas (1889)
Discurso pronunciado en la velada de las sociedad literaria
Espadero (1891)
Madre América (1889)
Con todos y para el bien de todos (1891)
Los pinos nuevos (1891)
Bolívar (1893)