El hijo pródigo
José Martí

1.  Cierto hombre tenía dos hijos.

2.  Y el más nuevo de ellos dijo al Padre: Padre, da a mí la parte de la herencia correspondiente a mí, y dividió la hacien­da a ellos.

3.  Y después de no muchos días, el hijo más nuevo ha­biendo reunido todo, marchó a región distante, y allí disipó la herencia de él viviendo disipadamente.

4.  Y él habiendo gastado todo, hambre grande fue en aquella región, y él empezó a tener necesidad.

5.  Y habiendo marchado se incorporó a uno de los ciuda­danos de aquella región y envió a él al campo suyo a guardar puercos.

6.  Y deseaba haber de llenar el vientre de él con los desper­dicios que comían los puercos y nadie daba a él.

7.  Y habiendo ido hacia sí mismo, dijo: cuántos criados o sirvientes del padre de mí desperdician los panes y yo ahora perezco por hambre.

8.  Habiéndome levantado, marcharé hacia el padre de mí y diré a él: Padre, pequé contra el cielo y delante de ti.

9.  No ya soy digno de ser llamado hijo de ti. Haz a mí como a uno de los sirvientes de ti.

10.  Y habiéndose levantado marchó hacia el padre de él, y él distante todavía mucho, el padre de él le vio, y se enter­neció, y habiendo corrido se arrojó sobre el cuello de él y besó a él.

11.  Y el hijo dijo a él (8 y 9).

12.  Y el padre dijo a los sirvientes de él: inmediatamente traed ropa la primera y vestid a él, y dad anillo a la mano de él, y calzado a los pies de él.

13.  Y traed el ternero el cebado y sacrificad a él, y habien­do comido, regocijémonos.

14.  Porque este hijo mío era muerto y resucitó, era perdi­do y fue encontrado, y empezaron a regocijarse.

15.  Y el hijo más viejo de él estaba en el campo, y como llegando se acercó a la casa oyó música y coros.

16.  Y habiendo llamado a uno de los criados, preguntaba qué sería aquello.

17.  Y éste dijo a él que el hermano de ti, llega y el padre de ti mató el ternero cebado porque recobró a él con salud.

18.  Fue irritado y no quería haber de entrar. El padre, pues, habiendo salido llamaba a él.

19.  Y éste habiendo contestado dijo a su padre: Mira cuán­tos años sirvo a ti, y jamás desobedecí mandato de ti, y jamás diste a mí cabrito para que me regocijase con mis amigos.

20.  Y cuando éste tu hijo habiéndose comido la herencia tuya con malas mujeres, ha llegado, mataste el ternero, el ter­nero cebado para él.

21.  Y éste dijo a él: ¡oh hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo!

22.  Conviene, pues, que nos alegremos y regocijemos, por­que éste.