Manuel de la Cruz
(1861 - 1896)

Cursó sus estudios en el colegio «San Anacleto», de La Habana. Conocido como el "mambí de las letras". Muy joven aún viaja a Francia y España (1883 y 1884) y reside en Barcelona, donde enriquece su formación literaria y política. Desde España envía colaboraciones a «La Habana Elegante» y la «Revista Habanera».
 
Tras su regreso a Cuba colaboró asiduamente en «La Ilustración Cubana» (1885), de Barcelona, y «El Cubano» (1887). En 1888 polemiza con Cirilo Villaverde respecto a la figura de Narciso López, que Cruz estimaba era un anexionista. En 1889 es designado corresponsal del diario La Nación de Buenos Aires, cargo que desempeña hasta su muerte y desde el que da a conocer a las más destacadas personalidades cubanas.
 
Fue también redactor de «El Fígaro» y «Revista Cubana». Escribió además en «El País», «El Almendares», «El Porvenir». Colaborador de Martí, recorrió la isla para preparar el terreno de la guerra. En 1894 desempeñó en Oriente una misión revolucionaria de unificación de fuerzas. Sostuvo una importante entrevista con Guillermón Moncada.
 
Al comenzar la guerra del 95 se trasladó a Cayo Hueso y de allí a Nueva York, donde trabajó a las órdenes de Tomás Estrada Palma como secretario de la Delegación del Partido Revolucionario Cubano. Por esta misma época labora como redactor en «Patria». Desplegó una gran actividad propagandista a favor de la Revolución.
 
Dejó inédito parte de su estudio biográfico sobre Ignacio Agramonte. Utilizó los pseudónimos Un académico de la lengua, El académico de Banes, Isaías, Un colaborador asiduo, Enmanuel, Juan de las Guásimas, Micros, Un occidental, Un redactor, Raimundo Rosas, Juan Sincero, Bonifacio Sánchez

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