Rosendo Villalobos
(1859 - 1940)

Poeta, ensayista, abogado y político boliviano. Fue presidente de la Cámara de Diputados en 1904 y prefecto de La Paz; profesor en la Universidad, dirigió la Academia Boliviana. Ya anciano, se le coronó públicamente en La Paz en un homenaje verdaderamente nacional, con asistencia de representantes de las diversas provincias bolivianas.

De procedencia romántica e influido por parnasianos y simbolistas, a muchos de los cuales traduce, los ecos románticos van extinguiéndose a través de su obra, que acaba en pleno coqueteo con el modernismo. La evolución de su personalidad poética se observa fácilmente a través de sus libros de versos: De mi cartera, verdadero balbuceo poético; Aves de paso (1889), tentativas poéticas; Memorias del corazón (1890); Ocios Crueles (1897), donde aparece el lírico en todo su esplendor, y Hacia el olvido (1907), cantos sin resonancias, donde el poeta presiente en su desfallecimiento su agonía lírica mucho tiempo antes de su muerte natural.

El poeta, en quien Espronceda y Zorrilla no dejaron de influir, cultivó también el periodismo y se interesó por diversos aspectos de la cultura: otras obras suyas son Documentos para la historia y la geografía de Bolivia, Letras bolivianas: los poetas y sus obras, etc. Algunas de sus poesías más conocidas y estimables son las tituladas: “¡Ha muerto Víctor Hugo!” y “Tic, tac: a mi reloj”.

Enrique Finot hizo la siguiente descripción del autor: "Desde muy joven Rosendo Villalobos sentó plaza entre los buenos cultores de la poesía, con inspiración audaz y con derecho indiscutible por su cultura literaria y su buen gusto. En su producción se notan a lo vivo resabios del romanticismo, algo atenuados por el soplo de las nuevas corrientes y por la propia personalidad. Con Villalobos casi puede decirse que al fin desaparece la endecha, lenguaje favorito de los poetas románticos de Bolivia".
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