Víctor Manuel Rendón
(1859 - 1940)

Médico, diplomático y escritor guayaquileño nacido el 5 de diciembre de 1859, hijo de don Manuel Eusebio Rendón y Treviño, y de doña Delfina Pérez de Antepara.

Recibió las primeras letras de labios de su madre y de la tía materna la poetisa y dramaturga Carmen Pérez de Rodríguez Coello, hasta que en 1872 sus padres lo llevaron a Francia en donde ingresó en el célebre Colegio "Stanislas" como alumno externo, quedando inscrito su nombre en el Libro de Oro de los mejores estudiantes. Entonces comenzó a escribir poesías románticas en francés. También era pianista y compositor pues había estudiado armonía con el famoso músico holandés Ten Brink y en piano había ganado varios premios en la Institución de Sainte Marie. De esa época es su drama La muerte de velada perdido posteriormente. Luego se matriculó en la Sorbona de París donde se graduó de Bachiller en Letras y Ciencias. Hombre de extraordinarias cualidades, llegó a dominar cuatro idiomas, y fue un notable pianista y compositor. Muchas de sus obras se popularizaron a principios del siglo XX. Posteriormente asistió a la Facultad de Medicina, donde luego de varios años de estudios presentó su tesis de doctorado sobre fiebres y cansancio, con la que obtuvo las más altas calificaciones y una mención honorífica.

En 1889 regresó a Guayaquil y durante dos años ejerció su profesión médica gratuitamente, al tiempo que desempeñaba, entre 1890 y 1891, el cargo de Consejero Municipal. Ese mismo año volvió a París donde inició una brillante carrera diplomática. Actuó como Secretario de la Legación de Nicaragua en París desde 1892 hasta 1895, en que con el advenimiento de la Revolución Liberal renunció a sus funciones para asumir el cargo de Cónsul del Ecuador en dicha ciudad, dignidad que ocupó hasta 1901, en que la Asamblea de Notables reunida en Quito presentó su nombre como candidato a la Presidencia del Ecuador, dignidad a la que también aspiraban el Gral. Leónidas Plaza Gutiérrez y el Dr. Abelardo Montalvo. Al año siguiente fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Ecuador -en misión especial- para la jura del Rey don Alfonso XIII de España. Posteriormente, de 1903 a 1914 representó al Ecuador como Enviado Especial y Ministro Plenipotenciario en Francia y España; en 1917 asistió como Primer Delegado del Ecuador a la Segunda Conferencia de Paz en La Haya; y desde 1908 hasta 1920 figuró como Miembro de la Corte Permanente Internacional de Justicia en La Haya.

Entre 1908 y 1913, con el Dr. Honorato Vásquez defendió ante el Real Arbitro, don Alfonso XIII, los derechos del Ecuador en el litigio fronterizo con el Perú, habiendo presidido además, desde 1900, la Delegación del Ecuador en varios congresos internacionales en Francia, España, Bélgica, Alemania y Mónaco. En 1913, por diferencias políticas con el gobierno renunció a su cargo diplomático al que se negó a asumir nuevamente a pesar de la amable insistencia del Presidente de la República Gral. Leonidas Plaza, pero continuó residiendo en París dedicado a sus trabajos literarios. Por esa época le hubiera gustado volver al Ecuador, pero el eco de las fúnebres narraciones de Asesinato de los Héroes Liberales, aún resonaba en sus oídos. Más tarde, en 1925 se radicó en Niza, donde permaneció entregado a las labores intelectuales hasta 1932 en que volvió a Guayaquil.

En homenaje a sus reconocidos méritos recibió las más altas preseas del Ecuador, España y Francia. Fue Miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, Miembro Correspondiente de la Academia Española, Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Historia, de Quito y Caracas; Académico de Mérito de la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz, Miembro Honorario y Correspondiente de las Sociedades de Geografía de Madrid y Lisboa, Miembro Fundador de la Academia Diplomática Internacional de París, Miembro Honorario de varias sociedades filantrópicas y obreras del Ecuador, etc. Retirado a la vida particular, don Víctor Manuel Rendón murió en la ciudad de Guayaquil el 9 de octubre de 1940.

Era un escritor ligero que amaba el teatro y la poesía, pero que dada su natural bondad e ingénita timidez, todo lo veía color de rosa, sin profundizar en el drama humano y peor en los crímenes de las guerra. Por eso, todo lo suyo sonaba más bien hueco, bueno solamente para señoritas de sociedad, a quienes en realidad iba dirigido, porque Rendón escribía para las amigas de sus hijas.

Su temática literaria y el estilo romántico tardío de su producción, estancando en otras épocas, se había resentido y chocaba con el ambiente post modernista y después de 1930 con el realismo social, de suerte que se le terminó considerando un escritor anacrónico.

El teatro rendoniano es fácil, ameno, superficial, no trata de ahondar en la psicología de los personajes sino que pinta situaciones finales felices. Es un teatro de sociedad y escrito para la alta burguesía. Su novela ecuatoriana Lorenzo Cilda, compuesta en el pueblecito suizo de Ballaigues en 1901 durante una temporada vacacional, contiene bellísimas descripciones de paisaje del litoral y numerosos trozos autobiográficos de su segunda estadía entre nosotros. Lorenzo Cilda cuenta una historia sincera, con un acento de sencillez y espontáneo sentimiento que consigue conmover y por el calor que irradia se advierte que es una obra vivida. Escrita en Francia, constituye un homenaje nostálgico al Ecuador.

Dejó numerosos trabajos biográficos en francés y español, tales como Juan Montalvo, El Dr. José Recamier, hoy en la biblioteca de los jesuitas y uno muy interesante sobre los escritores ecuatorianos del siglo XIX. Se conserva de su producción musical más de un centenar de habaneras, polcas, mazurcas, valses, marchas, rigodós, que fueron muy populares a principios de este siglo, así como numerosos himnos, entre ellos el Himno al Trabajo que dedicó a la Sociedad General de Empleados de Guayaquil. Por dos ocasiones rechazó la nominación presidencial.

Producto de varios años de trabajo publicó casi 40 obras en español y en francés, en prosa y en verso, que fueron editadas en Francia, España, Bélgica, Italia, Portugal y Ecuador. Entre ellas se destacan títulos como: Telefonemas y Telepatías (poesías,1908), dos colecciones de poemas publicados en Madrid; La columna de los próceres del 9 de Octubre (1916); Clemente Ballén (biografía, 1916); Ecos de amor y guerra (poesías, 1929); Lorenzo Cilda (novela, 1929), que fue premiada con la Medalla de Oro de la Academia de la Lengua Francesa, traducida posteriormente al español por su propio autor; Obras dramáticas (cinco tomos, 1927-1931); Cuentos del delfín de las peñas (cuentos, 1934), publicados en la revista barcelonesa «Hojas selectas»; Hoy, ayer y mañana (comedia dramática,1928); Encantos patrios (poesías, 1929), considerados su mejor obra; Las tres victorias (comedias dramáticas. 1930) y muchas más que constituyen una valiosa herencia literaria.
Novelas
Lorenzo Cilda

Relatos
Cuentos del delfín de las peñas

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Clemente Ballén
Juan Montalvo
El Dr. José Recamier