Su obra lírica, junto con la de Regino E. Boti y Agustín Acosta, constituye el legado más importante de los primeros años de la República.
Cursó la primaria en Santo Domingo (República Dominicana) -a donde se había trasladado su familia durante la guerra de independencia-, en Guantánamo (Oriente) y en Santiago de Cuba. A los once años de edad redactaba el semanario manuscrito titulado «Cuba».
Su primer trabajo impreso, de humorismo político, fue publicado, probablemente, en «La Voz del Pueblo» o en «El Managüí». En 1902, ya en Santiago de Cuba con su familia, inicia el bachillerato. Con Marco Antonio Dolz y otros estudiantes fundó, ese mismo año, la revista «El Estímulo». Se trasladó a La Habana en 1904. En el Instituto de la capital continuó el bachillerato y reeditó «El Estímulo» (1905), donde publicó su primer poema impreso. Colaboró además en «Arpas Cubanas».
De regreso en Santiago de Cuba ese mismo año de 1905, editó «Ciencias y Letras» -en el que ocupó la jefatura de redacción-, órgano del Instituto santiaguero, y trabajó como agente de «El Estímulo», de La Habana. Colaboró en «El Progreso» (Gibara, Oriente), «Urbi et Orbe» (La Habana) y «La Liga» (Santiago de Cuba), y fue corresponsal de «El Moderado» (Matanzas) y «La Opinión» (Cienfuegos, Las Villas).
Editó, en 1906, «El Gorro Frigio», semanario cómico-satírico. Ese mismo año trabaja como jefe de redacción de la revista "Oriente" -en la que tiene a su cargo la sección "Baturrillo"- y se gradúa de bachiller. Un año más tarde es jefe de redacción de "Revista de Santiago", colabora en "Cuba y América" e inicia su interesante y fecunda relación epistolar con Regino E. Boti. Tuvo a su cargo la redacción de «Heraldo Nacionalista». En 1908 comienza a trabajar en el bufete del Dr. Rovira para adquirir experiencia profesional. Ese mismo año se trasladó de nuevo a La Habana. Colabora en «El Pensil» (1908-1910) y luego en «Renacimiento» (1910), de Santiago de Cuba, a través de las secciones «Vida literaria» y «Página extranjera», en las que publicaba sus trabajos sin firma y daba a conocer noticias de otros autores o traducciones de escritores extranjeros. Por esa época fue el animador principal de un cenáculo literario integrado por escritores de intenciones renovadoras que se reunían en una casa situada en Calvario No. 18, de Santiago de Cuba, en la que residía el dominicano Sócrates Nolasco. De este grupo formaban parte, además del ya mencionado, Fernando Torralba, Alberto Giraudy, Luis Vázquez de Cuberos, entre otros. Colaboró en «La Independencia» (1909-1911).
En La Habana, en 1912, fundó Poveda la Sociedad de Estudios Literarios, en la que pronunció conferencias. Dos años más tarde, desaparecida ésta, funda el Grupo Nacional de Acción de Arte, en el que también divulgó la cultura a través de sus conferencias. Colaboró, también, en «Camagüey Ilustrado», «Oriente Literario», «Minerva» (La Habana), «El Estudiante» (Matanzas), «Orto» (Manzanillo) -desde sus inicios en 1912-, «El Fígaro», «Letras», «El Cubano Libre»,«"Juvenil», «Mercurio» (Cienfuegos), «Heraldo de Cuba» -en forma asidua a partir de 1914-, «Cuba Contemporánea», «El Estudiante» (Santa Clara), «El Sol» (Marianao, La Habana), «Labor Nueva» (La Habana), «Oriente», «La Defensa» (Manzanillo) -a través de su columna «Crónicas de los lunes»-, «La Antorcha», «La Nación» -donde publicó sus conocidas Crónicas sobreactuales entre 1918 y 1920-. Este último año sufre prisión por breve tiempo acusado de faltar al presidente de la República en una de sus Crónicas. En 1921, después de haber cursado sus estudios universitarios de manera irregular, se graduó de Doctor en Derecho Civil en la Universidad de La Habana. Ese mismo año instaló su bufete profesional.
A mediados de 1923 se dedicó por entero al ejercicio de la profesión. Trabajó como juez suplente de Manzanillo. Durante años, a través de las publicaciones periódicas con las que estuvo rnás o menos vinculado y mediante su entusiasta labor de conferenciante y traductor, realizó Poveda una amplia labor en la difusión de la literatura y de la cultura en general y trató los temas de la actualidad política del país en múltiples crónicas periodísticas.
Es autor de varios relatos. Los manuscritos de su novela Senderos de montaña fueron destruidos por la esposa. Dejó importantes trabajos de carácter ensayístico. Sus poemas han aparecido en diversas antologías nacionales y extranjeras. Algunos han sido traducidos al inglés, al alemán y al ruso.
Tradujo textos de Henri de Regnier, Lorrain, Rodenbach, Bonville, Augusto de Armas, Stewart Merrill, entre otros.
Utilizó los pseudónimos Mirval de Eteocles, Filián de Montalver, Darío Notho, Raúl de Nangis, Fabio Stabia y Alma Rubens, el más importante de todos, con el que firmó un grupo de poemas bajo el título de Poemetos de Alma Rubens.
Novelas
Senderos de montaña [manuscrito destruido]
Relatos
Cuentos
La muerte de Tomás de la Peña
La mujer que cantaba
Una muerte increíble
El niño está enfermo
Palabras en la noche
Crepúsculos deformes
Cantos glebales
Ritmo de horas
La imitación de la muerte
El más sereno rostro
La tragedia de los hermanos siameses
Impresionismos trémulos
Penumbral
Ensayos - Artículos - Crónicas
Crónicas sobreactuales
Proemios del cenáculo
Mi conferencia contra el modernismo
La música del verso
Elegía del retorno
Por los negros senderos
Caín