Prosa post-modernista criollista
El modernismo de tradición criollista arrastra algunos rasgos de escuelas realistas, naturalistas y modernistas del siglo XIX: del realismo, la descripción a veces objetiva y exacta de la realidad con miras a denunciar algo; del naturalismo, la deshumanización de los personajes a causa del medio o la herencia; y del modernismo estético, la simetría formal y el interés por crear una prosa rítmica y musical.
Enfrenta al hombre y al mundo no desde la perspectiva de la mitología clásica grecolatina –como lo hizo el Modernismo estetizante–, sino desde la perspectiva mítica hispanoamericana.
Los motivos que dan vida a los cuentos criollistas se resumen en tres situaciones existenciales que embargan la vida del hombre latinoamericano: el hombre enfrentado contra la naturaleza, el hombre enfrentado contra los demás hombres y el hombre enfrentado consigo mismo. La narración es de carácter lineal en función de permitir que se establezcan alguno de los tres tipos de enfrentamientos a los que se ve obligado el hombre. Se muestra una preocupación social, pero no desde un enfoque materialista –tal y como se presentará en la narrativa del realismo socialista–, sino como una consecuencia de la imposibilidad del hombre por dominar el universo. Generalmente, se pinta una naturaleza cruel, enemiga de la civilización y de los hombres, así como indiferencia ante los problemas y torturas que le confiere a éstos (indiferencia cósmica).
La supervaloración de la naturaleza y el exceso de descripción referida a ésta ahogan cualquier descripción referida al hombre; esto con el fin de deshumanizarlo y transformarlo en un objeto más de la realidad. Los autores criollistas intercalan registros del habla culta con registros del habla popular o vernácula para hacer una transposición más exacta y verosímil (mimética) de la realidad de los pueblos hispanoamericanos.