Manuel José Othón
(1958 - 1906)

Manuel José Othón fue un poeta, dramaturgo y político mexicano que perteneció a los movimientos literarios del romanticismo y modernismo. Es autor del poema Idilio salvaje considerado uno de los poemas más representativos de México. Nació en la ciudad de San Luis Potosí.

Recibió instrucción básica en el Seminario Conciliar y estudió abogacía en el Instituto Científico y Literario (que posteriormente sería la Universidad Autónoma de San Luis Potosí) donde se tituló en 1881. Tras cursar estudios superiores de Derecho, se dedicó a la política y llegó a ser diputado en el Congreso de su nación. Sin embargo, es mucho más recordado por su obra poética, alentada por una honda religiosidad que emana de la contemplación de la naturaleza. Ejerció su profesión en comunidades tales como Cerritos, Santa María del Río, Guadalcázar, la misma San Luis Potosí, Saltillo y Torreón. Fue agente del Ministerio Público en su ciudad natal y profesor de su alma máter. Obtuvo el cargo de diputado federal y se integró al Congreso de la Unión en 1900. Colaboró en varias revistas y periódicos: «El Búcaro», «El Pensamiento», «La Esmeralda», «El Correo de San Luis», «El Estandarte», «El Contemporáneo».

Othón empezó a escribir poemas desde los 13 años, mucho antes de iniciar su carrera como abogado. A los 21 años publica sus primeras obras bajo el nombre de Poesías y tres años después se editará un nuevo tomo bajo el nombre Nuevas Poesías. Sus poemas se centran en un tema: la naturaleza y la relación de hombre con la misma. Así, en 1902 aparece Poemas rústicos y en 1907 Noche rústica en Walpurgis. La obra más conocida de Othón, que además cuenta con reconocimiento internacional, es "Idilio Salvaje", la cual fue publicada en 1906. Fue miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua.

Su vasta formación humanística, anclada en la pureza de los textos clásicos, le llevó a convertirse en una de las voces discrepantes que se alzaron contra las innovaciones modernistas. Sin embargo, su obra poética tampoco se quedó anclada en los presupuestos románticos, y progresó a través de una constante búsqueda de precisión que acabó configurando una producción poética caracterizada por su originalidad y singularidad entre ambos movimientos. En conjunto, toda su obra poética se conjuga como un emocionado homenaje hacia el paisaje mexicano. Pero la mera contemplación de la majestuosa vastedad del paisaje no queda luego reducida a su brillante reflejo sobre el texto poético, sino que alcanza una profunda dimensión metafísica capaz de identificar la inmensidad de montes, barrancos y puestas de sol con el desgarro dolorido de la existencia humana.

Manuel José Othón también fue dramaturgo. Escribió varias obras teatrales en verso y en prosa que le valieron, en sus días, notable acogida, sobre todo el drama Lo que hay detrás de la dicha (1886), escenificado en San Luis Potosí y en la ciudad de México: El último capítulo (1906) que evoca a Cervantes escribiendo el final del Don Quijote y el monólogo Viniendo de picos pardos (1892) que acaso sea su más original composición. Su obra dramática, en l aque puso tanta ilusión y empeño, no añade elementos de renovación para transformar el teatro romántico y efectista imperante; sino que continúa la corriente impuesta en España por José de Echegaray, cuyo imperio traspasó los límites de su patria.

Narrador, sus cuentos superan a la producción teatral, así no hayan corrido con la mejor suerte, sea porque se les desconoce, porque se los vitupera quizá sin haberlos leído y analizado con la debida objetividad o porque no han faltado quienes elevan a extremadas glorias de las que carecen. Algo interesante que se hace notar es que Manuel José Othón se apartó del Modernismo en sus poesías, del que fue un severo crítico, pero no así en su prosa, en la cual predominan las características de esta escuela. Othón se balanceaba entre la fantasía abstrata y soñadora del Romanticismo y la expresión de costumbres y supersticiones de los campesinos. A pesar de su oposición a las ideas del naciente Modernismo, Othón se acercó al Modernismo en su concepción del arte en que aparenta un elitismo: "paréceme que el ideal estético de todas las épocas, y especialmente de la actual es que el arte ha sido y debe ser impopular, inaccesible al vulgo". El público del arte es, desde su punto de vista, las "inteligencias educadas y los espíritus sensibilizados", siendo una desgracia para el artista "saber que una estrofa, una melodía, un cuadro o un bloque, están en los labios, en los oídos, en la memoria, en la oficina on en el boudoir de damas frívolas, de letrados indoctos, de escritores ignaros y jóvenes sentimentales".

Othón escribió su primer cuento, "El padre Alegría" en 1879. Fue esporádicamente que le dedicó tiempo a la narración. No fue hasta 1890, más de diez años de silencio, cuando aparecen dos cuentos en 1891, dos en 1895 y, después de ocho años de interrupcióbn, los tres cuentos finales de 1903, tres años antes de su muerte. A lo largo de 23 año escribió once cuentos. La razón es obvia, Othón era esencialmente poeta. Othón llama a sus composiciones narrativas, cuentos, novelas cortas y novelitas. Realmente no existe diferencia entre unos y otros. Lo que él llama, como diferenciados, cuentos y novelas cortas, no son sino la misma realidad, un cuento; y, en algún caso, el cuento es apenas un boceto: la narración breve, el esquema sencillo, la acción reducida; no desarrollados los hechos, ambientes y perrsonajes, sino sintetizados en un momento significativo. Como quiera que sea, Othón fue un asiduo lector de prosa narrativa y escritos de cuentos, que lo hacía cono entusiasmo y gusto.

Con sus limitaciones, los cuentos de Otón lucen por la descripción del paisaje, por reflejar el alma y las costumbres del campo, por la propiedad con que transcribe el habla popular, por conservar los mexicanismos de la época, por transmitir tradiciones y formas culturales de finales del siglo pasado, por la prosa que en determinados momentos brilla fácil y bella, y por su valiente denuncia, en pleno porfirismo, de los abusos de hacendados, amos y patronos contra los oprimidos campensinos; por lo que no hay duda de que algunos de los cuentos del potosino se deben considerar precursores de la novela de la revolución.

Ha y que resaltar tres de sus cuentos que pertenecen al género fantástico: "Encuentro pavoroso", "Coro de brujas" y "El náhual". Sus cuentos de espantos son valiosos para conocer el relato hispanoamericano anterior al siglo XX y por ser una muestra curiosa de la tradición fantástica romántica. Othón juega en ellos con la realidad y la apariencia confundiendo al lector con los recursos habituales del género para llevarlo a una conclusión poco habitual. Son cuentos didácticos y desmitificadores con los que el escritor mexicano, católico, pretende combatir la superstición.

Igualmente, Othón escribió como prosista algunos artículos cuyos temas son variados: la crónica de alguna excursión, como la espléndida a "El puente de Dios"; recuerdos de su vida y de sus amigos; algún prólogo para el libro de un paisano; el elogio de "El padre Pagaza", su inspirador esencial; además de unos leves ensayos y críticas de obras teatrales.

Murió en San Luis Potosí el 28 de noviembre de 1906. En 1964 sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores, en la Ciudad de Mëxico. Parte de la obra de Othón fue publicada después de su muerte en antologías de poemas, pero su obra póstuma más importante fue El himno de los bosques que lo realizó en la bella región de la huasteca tamaulipeca en el ejido Gallitos.
Relatos
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El último trovador
Una fiesta casera
El exclaustrado
Un nocturno de Chopin
Cuentos de espanto
Encuento pavoroso
Coro de brujas
El náhual
Novelas rústicas
El montero Espinosa
El pastor Corydón
Cuentos no recopilados
El padre Alegría
La Nochebuena del labriego

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